Colaboración: My Rain and You... Epilogo HoMin


Yunho se paseaba nervioso por la sala de espera en el aeropuerto. Dejó escapar un suspiro de frustración y observo su reloj dándose cuenta que eran casi las ocho de la noche. Se suponía que tendría que haber llegado a las siete, había un retraso de una hora.

Estaba ansioso, deseaba verlo con todo su ser. Sonrió y se sintió emocionado al pensar que en pocos minutos por fin lo tendría a su lado.

Nada en Yunho había cambiado, al menos en sus sentimientos hacia Changmin; lo amaba y lo necesitó en todo este tiempo que lo tuvo lejos. Recordó como la timidez de Changmin fue rota gracias a sus suplicas por teléfono de intimar mas con él, tenerlo lejos no fue fácil para el pobre Yunho que lo necesitaba día y noche a su lado.

Estaba anhelando verlo. Yunho estaba seguro que ahora si podría darle un futuro a Changmin, como se lo prometió hace ya un año. Esa era una de las sorpresas que le esperaban a Changmin, había hecho algo bueno de su vida y se ocupó en algo productivo que lo llenaba de satisfacción.

Solo esperaba que Changmin no se enojara por haber remodelado su casa sin consultárselo, eso era algo que iba a enfrentar muy pronto; pues las remodelaciones eran muy evidentes a simple vista. Pero no le importaba, estaba seguro que Changmin se sentirá orgulloso por él.

A las ocho en punto, Changmin salió por la puerta de pasajeros, vestido con un traje azul que le ajustaba a la perfección y con las maletas en ambas manos. Oh si, Changmin no iba a dejar que el nerviosismo del encuentro lo dejara lucir mal, se había puesto aquella ropa especialmente para esto, para Yunho.

Y Yunho, al verlo tan bien vestido le pareció encantador; se había esmerado en su atuendo y estaba seguro que era por él. Yunho contuvo su aliento y se controló, ya que el impulso de correr, echársele encima y tomarlo entre sus brazos antes que saliera de su revisión no iba a ser muy bien recibido por los guardias.

- Por fin, aquí viene el amor de mi vida, el hombre que he elegido para pasar el resto de mi vida; y es hermoso.

No podía dejar de pensar en eso tan solo verlo. Yunho espero a que saliera donde hasta donde pudiera acercarse, comenzó a contar sus pasos hasta que pudo acercarse. Changmin vio a Yunho acercársele y tragó saliva. Yunho lucia condenadamente sexy con esa ropa formal que llevaba puesto.


- Buenas noches. – saludó Yunho quitándole las maletas y colocándolas en el piso. Para después jalarlo de la cintura y darle un beso tan largo, tan profundo; que le hizo ver a Changmin lucecitas de colores por la falta de oxigeno. – Bienvenido a casa Min. – dijo finalmente.

Changmin se estremeció involuntariamente al sentir de nuevo el toque de Yunho, este con maleta en mano le ofrecía la otra para que la tomara.

- Buenas noches y gracias. – respondió Changmin intentando no sonar tan tonto, obviamente no lo logró.

- ¿Tuviste buen vuelo?

- Muy bueno, gracias.

Había algo que Yunho quería hacer y que no podía esperar más, llevaba un año ansiándolo, planeándolo. Aunque sus amigos le dijeron que era loco que lo hiciera en el aeropuerto, Yunho pensaba que era su forma original de hacerlo. Mientras pensaba, miraba con ojos penetrantes y pensantes a Changmin, este se sintió la presa de esos ojos.

- ¿Por qué me miras tanto? – pregunto Changmin, incapaz de soportar la curiosidad de aquella mirada.

- Por esto. - con otro rápido movimiento, Yunho lo tomo entre sus brazos, mirándolo a los ojos. - ¿no te das cuenta cuanto te amo Min? Un año ha sido mucho para mí.

- ¿Me amas…? – había querido afirmarlo, pero la sorpresa no lo dejo articular bien la palabra.

Yunho dejo de abrazarlo y lo miraba con ojos llenos de amor, con sus manos dentro de sus bolsillos.

- No soy muy bueno en esto, debes entender que nunca lo he hecho; eres el primero y el único con el que lo podre hacer. Así que, ahí va. – Yunho se puso de rodillas, en medio de aquel aeropuerto y de la gente que caminaba apurada temiendo perder sus vuelos. – Changmin, un año siendo mi prometido, lejos y mis sentimientos no han cambiado; contrariamente se han hecho mas fuertes. Min te amo, quiero hacerte feliz el resto de mis días, ¿te casarías conmigo?

Arrodillado como estaba, tomó la mano de Changmin y deslizo en su dedo anular el precioso anillo, en el cual se podía apreciar un pequeño diamante. Al verlo, Changmin hizo un gesto desaprobatorio, ¿Cómo es que había podido pagar eso?. Pero Yunho no lo notó.

- Yo… - fuera de eso, Changmin se sentía feliz y dichoso por el ofrecimiento; lo amaba y también le había extrañado mucho. – Si, acepto.

- Gracias Min, entonces esta decidido. – dijo Yunho levantándose del suelo. - ¿puedo besar a mi futuro esposo?

- Hace unos momentos no necesitaste permiso. – Changmin sonreía un poco avergonzado, pues algunas de las personas que pasaban detuvieron su marcha para observar la escena.

Yunho lo envolvió en un abrazo y lo besó, transmitiéndole todo su amor y su intenso deseo. A lo lejos podían escuchar los aplausos dela gente curiosa, y Changmin no podía dejar de sentirse sonrojado de que Yunho hubiera escogido ese momento para hacer lo que hizo.

Pero tampoco podía dejar de pensar en el hermoso momento que estaban pasando, estaba de nuevo en los brazos de Yunho, donde pertenecía. Entonces se olvido de lo demás y le devolvió el beso amorosamente.


***

- Yunho, si esto es una broma, me temo que no me resulta divertida.

- ¿Una broma? No lo creo.

Desde la calle podía notar cuan cambiada estaba su casa. Ahora era enorme, incluso la casa vecina ya no estaba, o si estaba pero fusionada con la que era suya. Al frente existía un pequeño dojo con sus nombres escritos, aunque era pequeño, el piso estaba cubierto hermosamente por un piso de madera que estaba seguro era hecho a mano y estaba muy bien equipado.

Changmin rodo los ojos al pensar que su casa, ya no lo era más. Yunho lo tomó del brazo y lo condujo hacia el fondo, donde ahora se encontraba la casa para entrar en ella.

- Y entonces, ¿Qué te pareció tu casa? – pregunto Yunho, ansioso.

- ¿De verdad es mi casa? ¿Qué le pasó?

- Es una larga historia. – trató de explicarse Yunho. - ¿Quieres una copa Min?

- Si por favor. – sentía que la necesitaba.

Yunho le ofreció la copa y se sentó junto a Changmin en el mullido sillón. Min bebió la copa completa dejándola aun lado, para después voltearse a mirarlo.

- Habla. – le apuró.

- Después de que llegue acá, un mes exactamente, estuve viviendo de mis ahorros, pero aun no sabia que hacer con mi vida. Un día mientras estaba en el supermercado, quisieron asaltar a una señora y yo junto con otros dos, detuvimos al asaltante. Entonces mientras le decía a la señora que ella había podido defenderse con tan solo unos movimientos, los otros dos se me acercaron para darme cuenta que eran Yoochun y Junsu.

- ¿Quieres decir que ellos vinieron aquí? – eso le sonaba mal a Changmin, Pues esos dos habían sido sus compañeros en su antigua vida.

- Si, ellos vinieron a buscarme para darme parte de la recompensa que me correspondía.

- ¿De verdad?

- Hablamos un poco, me contaron de sus planes. No me parecieron tan descabellados y accedí hacerme su socio. – dijo Yunho triunfante.

- Yunho, quedamos en que buscarías algo que no fuera ilícito y donde no corrieras peligro, ¿Qué acaso no fue suficiente lo que vivimos en Seúl? – Changmin deambulaba por la sala de un lado a otro.

- Y lo hice, jamás te defraudaría. – Yunho abrazo por la espalda a Min. – somos socios de una empresa de seguridad. Vendemos toda clase de sistemas de alarmas para el hogar, empresa, fábrica y hasta autos. Nos va muy bien con el negocio como podrás darte cuenta, y todo es licito. Yo mismo me he encargado de las cuentas.

- De verdad, ¿no me estas mintiendo?

- Como crees que haría eso. – Yunho lo miro con el ceño fruncido.

- Entonces nos va bien, por eso esta casa. – Changmin le creía, después de todo, el podría investigar un poco y… no no no se saco esa idea de la cabeza. Confiaba en su futuro esposo, pero lo que no se explicaba… - ¿Y el dojo?

- Eso… cuando vi como era atacada la señora por el asaltante y que este no era muy diestro, quise hacer algo. Monte el dojo para enseñar defensa personal a mujeres. – Yunho tomo las copas para llenarlas de nuevo. – deberías ver, es un éxito. Tenemos cupo lleno.

Y como no, pensaba Changmin. Con tan buen maestro y con mucho que ver. Una punzada de celos recorrió su cuerpo y se poso en su rostro.

- ¡Oh vamos amor!, no pongas esa carita. Mira que tu foto y la mía están en grande en el dojo, ¿no la viste? – Yunho lo tomaba de su mano y lo atraía hacia él. – Todas desean conocer al ser que tiene mi corazón por completo y enamorado.

- Yo también te amo. – dijo Changmin, para terminar con la charla. Ya habría tiempo para continuar y para conocer a esas mujeres que acudían al dojo.

- Y ahora mi amor, será mejor que cenemos o ¿nos saltamos al postre?

Changmin sonrío y enredo sus manos en aquel brazo que se le ofrecía. Yunho lo miraba tiernamente, no importa cuanto tuviera que desrícelo; el amaba a Changmin y lo amaría por siempre.

Fin. 
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