Oppa... Oh, Oppa!... Extra 02

Los chicos acaban de llegar a casa, Amber como es su costumbre hizo comentarios soeces durante la comida que pusieron un poco incómodo a mi “honey”, sobre todo cuando me preguntó directamente a mí porque estaba tan distraído, y terminó contestando ella misma que si era porque su papá no había hecho su tarea en la noche.

¡Dios! ¡¿Qué hice para merecer una hija así?!

Es decir, sí, estaba distraído, pero no por eso, mi “honey” jamás ha fallado como esposo. Bueno, es un poco tímido, a veces no le gusta demostrar su amor en frente de los chicos. También ha habido veces que llega muy cansado a casa después de un arduo trabajo en su consultorio o en el hospital…

Muerdo mi labio sintiéndome un poco ansioso por todo lo que acabo de pensar. Pero suavizo mi rostro y sonrío al ver a mi pequeño Jin Young con su rostro rojo al escuchar a su hermana. Sí, mi Jinie es un angelito.

Ladeo la cabeza un poco curioso cuando noto que la chaqueta que trae puesta no es la misma que se llevó en la mañana. Eso es muy extraño. Lo sigo con la mirada hasta que entra a su habitación. En su espalda pude leer “Kwak”, ¿Kwak? ¿Qué pasó con la chaqueta que decía “Kim”?

-Me voy, se me hace tarde…- volteo rápido cuando mi “honey” se despide

Rápido corro para alcanzarlo en la puerta, con su traje limpio, su maletín en la mano. Él es muy alto así que cada vez que quiero darle un beso tengo que colgarme de su cuello, y eso hago. Pero recibo un poco de resistencia de su parte que apenas si se inclina un poco y rápido se aleja.

-Nos vemos en la noche…- dice antes de darse la vuelta y salir

Mi corazón se aprieta. ¿Por qué se comportó así? ¿Ya no me quiere? ¿Hice algo malo?

Siento las lágrimas a punto de rodar por mis mejillas mientas observo fijamente la puerta. Me siento devastado. Me giro lentamente para regresar a recoger las cosas de la mesa, suspiro hondo antes de levantar la mirada y toparme con el rostro demasiado sonriente de Amber.

¡Debí suponerlo!

-Papá es muy tímido, deberías hacer algo…- ruedo los ojos
-Eso es algo que no te incumbe niña, ve a bañarte y has tu tarea- le digo mientras empiezo a recoger platos de la mesa
-¡Ash! Y tú también eres un mojigato- abro los ojos sorprendido
-¡NIÑA! ¡Respétame!-
-Ay appá, pero si no estoy diciendo nada malo, son cosas normales en una pareja, sobre todo cuando están casados como papá y tú- levanto una ceja incrédulo de estar recibiendo ésta clase de plática de mi propia hija- es decir, los besos no deberían causarle tanta incomodidad a papá, sobre todo cuando a ti te encanta besuquearlo todo- sonrío un poco
-Calla niña, ve a hacer tu tarea- le digo, aunque ya no enojado, en realidad intento no sonreír
-Está bien, está bien…- obedece


Niego con la cabeza. En realidad es una buena chica, mi “honey” y yo la hemos educado muy bien.

Levanto todos los platos sucios de la mesa y los llevo a la cocina. No dejo de pensar en cómo Mi se fue de la casa, incómodo y tal vez un poco molesto. Amber en verdad a veces es demasiado inoportuna, pero también sus palabras empiezan a revolotear en mi cabeza.

Se supone que estamos casados, no debería importarle que los niños hablen de esas cosas frente a nosotros, al final, somos sus padres y nosotros deberíamos ser quienes les habláramos sobre las relaciones. Es decir, Zhou Mi es médico por Dios, y no cualquiera, es uno que se dedica precisamente a traer bebés al mundo, se supone que debería tener la capacidad para hablar sobre estas cosas.

Dejo los platos a medio lavar, seco mis manos y voy a mi habitación. Tal vez debería llamarlo para hablar con él y hacerle ver la situación. Levanto el teléfono y comienzo a marcar el número de su consultorio. Sonrío al darme cuenta que hace mucho que no voy a verlo ahí.

Me siento en la cama y suspiro. Creo que la última vez que lo visité ahí fue un mes antes de que Amber naciera. Cuando ella nació nuestro nuevo hogar se volvió un caos y yo luchaba por aprender a cuidar bebés y poner en orden una casa, no tenía tiempo para ir, y con el paso de los años, no volví.

Dejo el auricular en su lugar, de nuevo suspiro hondo. Era realmente lindo cuando visitaba a mi “honey” en su trabajo, siempre me recibía con su hermosa sonrisa, y comía todo lo que preparaba para él con mucho entusiasmo.

La sonrisa se me borra al darme cuenta de que tampoco le he llevado lonche a su trabajo desde entonces. ¿Lo extrañará? ¿Qué sentirá cuando tiene que quedarse a trabajar por alguna consulta de urgencia y debe comprar su comida por ahí?

De pronto me siento un mal esposo. Mi “honey” todos los días llega cansado, y yo me dejé envolver por mi vida cotidiana. Me pongo de pie. De nuevo respiro hondo, ésta vez decidido y con muchos ánimos.

Los chicos ya están lo suficientemente grandes como para que tenga que estar detrás de ellos todo el día, ¡es tiempo de recuperar el tiempo a solas con mi marido! Tomo mis llaves y salgo de mi habitación, camino directamente a la puerta principal.

-¡Niños, voy a salir, quiero mi casa en pie cuando regrese!- les grito a mis hijos
-¡Si appá!-
-¡¿Puedo traer a Ji Hae y tener sexo en mi habitación?!- ruedo los ojos
-Muy graciosa Amber, cuida a tu hermano regreso más tarde.- esa niña y sus locuras, como si fuera a creerle que realmente haría algo así

No he preparado nada especial, antes de casarnos solía llevarle comida que yo mismo cocinaba, pero hoy he salido demasiado rápido de casa, así que decido ir a último minuto a “El SiChul”. A veces extraño trabajar ahí, a pesar de que tenía que hacer todo el trabajo por Heechul, era agradable atender mesas.

-Vaya, ¿qué tenemos aquí? ¿Zhou Mi ha decidido que es hora de regresarme a mi mesero?- sonrío
-Hola Heechul, yo también te extraño-
-¿Quién dijo que te extraño? Solo preguntaba, hay varias mesas que necesitan ser atendidas-

Me siento en uno de los bancos junto a la barra. Heechul continúa trabajando ahí, bueno, realmente no trabaja, solo se dedica a dar órdenes, sonreír y despotricar en contra de los clientes latosos.

-Desafortunadamente para ti, mi marido no necesita que trabaje, pero te visitaré seguido para que no me extrañes.- lo escucho bufar
-Sí, sí… ¿Qué te trae por aquí?-
-Necesito algo rápido para llevar, cualquier cosa deliciosa que ya tengas hecha o que no tarde mucho.- levanta una ceja
-Mmmm…- observa el menú
-¡LISTO MESA TRES!- uno de los cocineros grita mientras pone un plato sobre la barra detrás de Heechul y éste voltea
-Oh, mira, aquí tenemos algo ya listo- toma el plato y sin más lo vacía en un recipiente de unicel
-Oye, pero eso es de otro cliente-
-No te preocupes, le mando una bebida gratis para que espere- mueve la mano desestimando el problema

Bueno, en realidad no voy a debatírselo, tengo prisa y me conviene llevarme ese recipiente para no tener que esperar más tiempo.

Después de intentar pagarle la comida y de darme por vencido ante su negativa de recibirme el dinero, salí decidido a consentir a mi “honey”.

Afortunadamente al entrar, no había ni un solo paciente, y su secretaria me confirmó que no lo tendría por lo menos en dos horas, así que la envié a que comiera algo mientras yo me hacía cargo de Mi, quien por cierto se había quedado para ordenar algunos archivos médicos.

-¿Henry?-
-Hola “honey”…- dejo la bolsa con la comida sobre su escritorio
-Pero… ¿qué haces aquí?- luce realmente sorprendido, y porque no decirlo, demasiado sexy con esa bata blanca y los anteojos de lectura
-¿No puedo visitar a mi marido? Antes no te importaba…-
-Claro que puedes, solo que… hace mucho tiempo que…- suspiro
-Lo sé…-

Me dejo caer en el sillón de su oficina, Mimi se levanta de su silla, toma la bolsa de la comida y se sienta junto a mí.

-¿Trajiste comida?- sonrío satisfecho por haber decidido venir, luce tan sorprendido y feliz
-Si…- de nuevo suspiro- como cuando éramos novios…-
-Si, lo recuerdo…- suspira- dejamos de hacer muchas cosas, ¿verdad?- hago una mueca
-Lo siento, he sido yo quien ha dejado de venir, prometo no abandonarte tanto…- hago un puchero
-No te preocupes mi Mochi, yo se que es difícil controlar a dos adolescentes, y estoy muy orgulloso y agradecido con eso, eres el esposo perfecto.- se inclina para darme un beso en la frente

Suspiro hondo sintiéndome realmente muy orgulloso y querido por mi marido. Me recargo en el respaldo del sillón, jugueteo un poco con mis dedos sobre el desacanza brazo, prestando especial atención al material del sillón y eso me hace recordar algo.

-Es extraño…- murmuro
-¿Huh? ¿Qué cosa?- Mi voltea verme con un poco de comida en su boca
-La forma en que desapareció aquel sillón, ¿lo recuerdas?- lo veo pasarse el bocado con dificultad
-Sí, lo recuerdo…-
-Es decir, justamente unos días después de que…- me sonrojo- de que tú y yo… así de la nada, el sillón desapareciera.- me río un poco- imagínate si la persona que se lo robó se entera de lo que pasó ahí- empiezo a reírme más

Ese sillón estaría lleno de recuerdos si estuviera aún aquí, es decir, no solo fue el lugar en donde por primera vez mi “honey” y yo tuvimos relaciones, sino que además era mi primera vez. Ese  sillón fue testigo del momento justo en que yo perdí mi virginidad.

De nuevo acaricio el material del sillón en el que estamos sentados. Es diferente, éste es café y un poco más angosto, se siente más duro y no parece piel real. Volteo a ver a Zhou Mi con una sonrisa coqueta.

-“Honey”… ¿sabes? Se me acaba de ocurrir algo…-
-¿Qué cosa?-
-No sé… tal vez deberíamos crear nuevos recuerdos…- deslizo mi mano por el cuello de su camisa
-Mochi… -

Poco a poco lo empujo hacia atrás obligándolo a dejar lo que está comiendo para prestarme atención solamente a mí. Estoy casi recostado sobre el sillón, y cuando sin previo aviso Mi se levanta me hace caer por completo a todo lo largo. Volteo a verlo un poco confundido.

-¿Mimi?-
-Oh! Lo siento Mochi, no sé qué me pasó, debe ser que aún estoy molesto con lo de Amber…- rápido se acerca de nuevo al sillón- pero claro que quiero hacer nuevos recuerdos…- sonrío satisfecho

Me incorporo lo suficiente para enredar mis brazos alrededor de su cuello y comenzar a besarnos. Sus manos son grandes, y además ágiles, rápido se deshacen de mi playera dejándome desnudo el torso, me empuja hacia atrás recostándome en el sillón.

Me remuevo un poco, puedo sentir como el material del que está hecho el sillón se pega en mi espalda, además siento todas y cada una de las costuras y esos pequeños botones que se clavan en mi espalda.

-¿Qué ocurre?- Mi interrumpe sus besos en mi abdomen cuando nota que no estoy concentrado
-Nada…- sonrío

No quiero interrumpirlo, en verdad estoy emocionado de estar haciendo esto en su consultorio, me trae tantos recuerdos, que prefiero aguantar un poco la incomodidad.

Zhou Mi continúa besando mi abdomen mientras sus manos acarician mi piel. Cierro los ojos para concentrarme solamente en eso, un leve cosquilleo recorre mi cuerpo cuando su suave lengua recorre mi piel y sube hasta uno de mis pezones.

-Miiiii…- gime y arqueo la espalda, el ruido de mi piel separándose del sillón me desconcentra de nuevo

Respiro hondo. De nuevo fijo mi atención a las manos de Mimi que empiezan a desabrochar mis pantalones, cuando logran hacerlo, jalan de ellos llevándose mi ropa interior y… oh por Dios! El contacto del sillón con mis glúteos es tan desagradable que es imposible concentrarme de nuevo.

Me siento, y eso provoca ese ruido de nuevo, Zhou Mi me ve un poco desconcertado. Hago una mueca.

-Lo siento, éste sillón es…- suspiro devastado- extraño el otro sillón…- murmuro, mi “honey” se me queda viendo unos momentos
-Si quieres podemos intentarlo de otra forma…- sonrío
-De acuerdo…- me levanto y me giro para quedar de espaldas a él

Coloco mis manos en el descasa brazos y me pongo de rodillas. Zhou Mi se pone detrás de mí, empieza a besar mi cuello, me abraza y sus manos acarician mi pecho, pellizcando un poco mis pezones en el trayecto.

Muevo mis caderas pegándome a su entrepierna aun cubierta por sus pantalones, con el movimiento, mis rodillas empiezan a deslizarse en el sillón y de algún modo, empieza a resultar incómodo tener que reacomodarlas en su lugar para no caerme.

Pero de nuevo, prefiero aguantar un poco más, sobre todo cuando la mano de Zhou Mi llega hasta mi pene y empieza a masturbarme sin dejar de besar y lamer mi cuello.

-Nnnhhh- dejo salir un gemido al sentir su otra mano deslizarse por mis glúteos
-¿Te gusta?- es incómodo, pero sí, si es con él me gusta
-Sí…- murmuro.- Nnnhhhh- de nuevo gimo cuando uno de sus dedos entra

Estoy tan concentrado en sentirlo que no me importa tener que estar haciendo fuerza con los brazos para no deslizarme del sillón.

-Tal vez si appá estuviera de pie y sujetándose del sillón- abro los ojos muy sorprendido al escuchar la voz de Amber- y tu papá de pie detrás de él, además sería un excelente ángulo, seguro que aciertas a la primera- les digo

Antes de darme cuenta, Zhou Mi se mueve de atrás de mí empujándome sin proponérselo y eso me hace deslizarme más allá del sillón por encima del descansa brazo, y caigo al piso de manera poco agradable.

-¡Aush!...- me quejo
-¡Rayos!...- escucho a mi “honey” quejarse

Podría pasarme un buen rato quejándome del golpe, pero Amber está aquí, así que empiezo a cubrirme con lo primero que encuentro, me pongo de pie y corro detrás de la cortina en el cubículo de revisiones médicas de su consultorio.

Me pongo una de las batas, y salgo, en realidad no sé muy bien de que estén hablando, solo vi como Mi le dio una orden para laboratorio sin preguntarle mucho, lo único que quería es que salieran del consultorio rápido.

-En serio, deberían intentarlo como les dije- Amber nos dice antes de irse

Zhou Mi y yo nos quedamos con la boca abierta. ¿Cómo es posible que no sea una adolescente normal? Cualquier otra, estaría gritando histérica porque vio a sus papás teniendo relaciones, o por lo menos estaría sonrojada tal y como estaba mi pobre Jinie.

Nos quedamos en un silencio incómodo. Observando fijamente ambos el sillón.

-¿De verdad estabas incómodo?- me pregunta de pronto, hago una mueca
-Sí, un poco…- suspiro- no es como el otro sillón- continúo- el material del que está hecho se pega en mi piel y es incómodo-

De nuevo nos quedamos en silencio, observando ese sillón que no es en nada parecido a aquel que fue robado.

Observo el descansa brazo, y las palabras de Amber vienen a mi mente, de pronto me imagino a mi parado ahí, sujetándome y a mi “honey” detrás.

-Tal vez Amber tenga razón…- murmuro, Mi voltea a verme sorprendido
-¿Qué?- muero mi labio inferior
-Sí, es decir, no tengo porque estar acostado en el sillón, podríamos…- me quedo callado sintiendo que tal vez es demasiado

El silencio se hace presente. Empiezo a sentirme un poco deprimido porque no hemos podido hacer nada…

-Quítate esa bata, yo le pongo seguro a la puerta- Zhou Mi se levanta y correo hacia la puerta

Mi corazón se acelera al escucharlo. ¡Oh Dios! Rápido empiezo a quitarme la bata, no es que sea difícil hacerlo, pero con la prisa y emoción se me enreda un poco en los brazos, pero finalmente logro tirarla al piso, sonrío mientras pongo mis manos en el sillón.

-Separa más las piernas Mochi- me ordena

Su voz suena ronca y excitada, eso me pone más ansioso. Rápido separo las piernas como me ha ordenado y levanto mis caderas, no he terminado de hacerlo cuando sus dedos se deslizan cerca de mi agujero con un poco de lubricante.

-Oh cielos…- murmuro- Si, Mimi… si…-

Ya había empezado a estirarme antes de que los niños llegaran, así que no le toma mucho tiempo antes de poner su pene en mi entrada. Mi respiración está agitada esperando a que se decida a empujarse en mi interior.

-¿Estás bien?- me pregunta- ¿No es incómodo?- sonrio
-No, no lo es, anda no me hagas esperar- le digo moviendo mis caderas y empujándome hacia atrás
-De acuerdo Mochi… lo que tú quieras…-

Aprieto mis manos sobre el descansa brazo cuando Zhou Mi empuja y entra por completo. Se detiene unos momentos para dejar que me acostumbre, pero pronto comienza a moverse y… oh rayos! Con cada empujón que dá, toca exactamente en mi próstata haciéndome gemir y perder el control.

Cuando menos me lo espero, mis manos se han deslizado, y tengo mi estómago sobre el descansa  brazo, Zhou Mi me sujeta d las caderas y sigue empujándose, rápido, fuerte, con mucha excitación que nos lleva al orgasmo.

Terminamos completamente exhaustos. Mi se deja caer sobre mí en el sillón. Me besa en la mejilla. Ambos sonreímos como bobos por lo bien que se ha sentido.

-Wow…- murmuro- Amber tenía razón…-
-Si…-

Nos quedamos en silencio los dos al darnos cuenta de lo que hemos dicho. Frunzo el ceño al recordar todas esas veces que la muy ladina me ha dicho que va a “fajar” con Ji Hae, o ese tipo de comentarios.

-Tal vez debería empezar a creerle ciertas cosas…- murmuro
-Sí, tal vez… - Zhou Mi secunda mi idea


Es decir, ¿Cómo una niña de 17 años sabe éste tipo de cosas? ¡Oh Dios! 


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5 comentarios:

  1. akjsdhklñsdfkljhasdfoiwhef....
    jajajajajajjaja.. morii de risaa!!!! estuvoo geniaaal estee caap!!
    jajajajajajjajajajajajaja.. ambeeer y suss comentarioosss! la ameee!!! jajajajajjajaja
    "...la muy ladina..." jajajajajajajajajjaajajajajaja....

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  2. Jajaja jajaja definitivamente amber y jihae son tal para cual una dándole clases de prevención y la otra de posiciones

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  3. jajajja pobre mochi jJAJajajaj tiene k haberle dolido jajaj

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  4. Me es tan raro a estas alturas leer un ZhouRy,y mas viendo la ukesidad de Mimi... pero bueno.
    el zhouRY callendo en el hogar y el sichul dando rienda suelta.....al menos henry ya se dio cuenta de que ya no necesita andar detras de sus hijos como cuando eran bebés,y es hora de encender el fuego....aunque el fue fuera avivado por un consejo de su hija de 17 años jajajajaja

    Ilusos.....si supieran la razón por la que el sillón fue robado....no tienen idea

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  5. jajajajajajajahay dios mío de mi vida xD amber y sus cisas pefo bien qud lo disfrutaron.... y sí mochi... dbererias cfeer ciertas coaas xD

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