Colaboración: My Rain and You... Capitulo 30


Los recuerdos resplandecen ante mí
Mi triste figura crece a la distancia
El cielo de la ciudad es tan oscuro como mi corazón.
…Bye Bye Sea


Durante los siguientes días, se realizaron los funerales del sr Kim. Heechul sentía que todo pasaba tan rápido, en esos días se sintió como en medio de un torbellino. Toda la familia Kim y parientes cercanos asistieron al funeral, Heechul los veía desfilar dándoles sus condolencias a sus hermanos y a su madre, pero no a él.

Para ellos, él seguía muerto y así debía ser, nadie excepto su familia cercana sabían la verdad, por su seguridad y la de Siwon.

De lo único que Heechul sí estuvo muy consiente todo éste tiempo, fue de los momentos en los que se sintió muy enfermo. Las veces que sujeto al lavabo había devuelto todo lo comido en un día, las veces que el cansancio lo venció quedándose dormido en brazos de su esposo y lo había tenido que llevar en brazos hasta su dormitorio. Con síntomas más frecuentes cada vez.

Y su estancia en Corea se alargaría mucho más de lo que tenía pensado, pues la noche después del funeral, Siwon y Heechul decidieron que era momento de regresar pues ya nada tenían que hacer ahí; la Sra. Kim les informó que aunque Heechul no tenía que estar presente en la lectura del testamento, sus hermanos y ella misma deseaban que estuviera presente.

Tanto Kibum como Kangin, no dejarían desprotegido a su hermano menor, mucho menos ahora que sabían que estaba vivo. Así tuviera otro nombre, ellos se las arreglarían para darle lo que le correspondía sobre la fortuna Kim. En cuanto a dejarle regresar a Canadá, Kangin aún tenía la esperanza de convencerle para que se quedaran con ellos.

Hasta ése día, un mes más para ser exactos, Siwon y Heechul tuvieron que alargar su estancia.

La misma noche del entierro, Leeteuk acompañaba a Heechul en su cama, se había quedado dormido tan sólo llegar. Siwon había tenido que ir con sus hermanos, pues aún tenían muchas cosas pendientes que aclarar y hablar.

Leeteuk observaba dormir a su cuñado mientras acariciaba sus cabellos y suspiró aliviado. Heechul había pasado por muchas cosas malas los últimos tiempos, casi que era un milagro tenerlo de regreso y a todo su pasado se le unía esta nueva prueba, que seguramente nada de eso hubiera soportado de no ser por Siwon.

Siwon entraba en ése momento topándose con la dulce escena, observó a Leeteuk sentado al borde de la cama alargando su mano para acariciar los dorados cabellos de su esposo, mientras éste dormía tranquilamente. Parecía tan frágil como un niño, entonces recordó, todos esos momentos en los que Leeteuk se quedaba a su lado cuando las pesadillas lo asaltaban.

Tenía muchas cosas que agradecerle a Leeteuk, el haber cuidado a Rella en los tiempos en los que él no estuvo a su lado por una estúpida pelea entre sus familias.

- Siwon, llegaste. – dijo Leeteuk al verlo parado en la puerta.

- ¿Cómo estuvo?

- Suponemos que el cambio en su alimentación estos días le ha hecho daño, la comida lo hace sentir mal. – Leeteuk se levantaba de la cama mientras hablaba.

- Gracias Leeteuk.

- No tienes por qué… - pero Siwon le interrumpió.

- Sí tengo que agradecerte, por haber estado cerca de Heechul cuando más te necesito. – Siwon lo abrazó. - gracias por todos esos desvelos a su lado, por quedarte con él.


- Yo también lo amo Siwon, es como un hermano pequeño para mí. La mejor manera de agradecerme es que le sigas amando y cuidando como hasta ahora.

- No lo he hecho muy bien. – susurró Siwon mientras se separaban.

- Supuse que aún no le has dicho la verdad, Heechul me ha llamado las últimas veces que…

- Él me lo ha dicho. – interrumpió Siwon. – hemos discutido, he querido decirle pero no he podido.

- Siwon en parte te entiendo, si yo tuviera la encomienda de hacerle tal revelación sobre esa pérdida que sufrió, me sería muy difícil. Pero tú eres su pareja, le debes la verdad.

- Tengo que hacerlo, ¿verdad? – Siwon trataba de convencerse.

- Ha llegado el momento Siwon. Él te ama, - señalando a un Heechul que dormía plácidamente. – será duro, pero terminará entendiendo tus razones.

Y así, Leeteuk abandonó la recamara, dejando a un Siwon bastante pensativo sobre lo que tenía que hacer. Volteó a ver a su esposo, tendido sólo en la cama sobre las almohadas. No quiso pensar más esa noche y se tumbó a su lado con cuidado de no despertarlo, dejando que la tensión lo dejara por completo.

Pronto comenzó a quedarse dormido y sus ojos se cerraron. Entre sueños, alargó un brazo por debajo del cuerpo de su esposo para rodearlo con sus brazos por su espalda. Dormido, Heechul se dio la vuelta boca arriba y se acurrucó junto a él. Siwon también se movió estando dormido, e inconscientemente lo atrajo más hacia sí mismo, posando una de sus manos en el cálido vientre de Heechul.

Muy temprano Siwon se despertó con Heechul acurrucado contra él, lo tenía abrazado con su hermoso trasero rozando su parte baja; lo que le provocó una inminente reacción matutina. Intentó separarse, pero temía despertar a Heechul que tenía su cuerpo entrelazado al suyo.

Estaba apenado, ¿Cómo era posible que en momentos como ése su cuerpo lo traicionara de aquella forma? Estaba seguro que Heechul lo último que desearía es hacerlo, con tantas tristezas y sintiéndose mal, entonces lo sintió moverse entre sus manos.

- Mmmm, buenos días. – murmuro Heechul, volteándose para besarlo y rodearle el cuello con sus brazos.

Se veía tan condenadamente sexy como siempre al despertar. Siwon no se resistió más y lo besó, paso su boca por su mejilla, su barbilla para después tomar su cuello. Como respuesta, Heechul no se negó a sus acaricias, se arqueó contra él y emitió un gemido parecido a un ronroneo de gatito satisfecho.

Las manos hábiles de Siwon abrieron los botones de su pijama exponiendo su pecho y después, continúo bajando hasta que su boca alcanzo la punta de una de sus tetillas, donde se detuvo deleitándose. Con los ojos cerrados, Heechul lo único que hizo fue suspirar por las caricias que le proporcionaba.

Era evidente que Siwon ya no podía detenerse, por lo que tomó la otra tetilla de su esposo entre sus labios y jugueteó lentamente con él. Mientras aún sin despertar del todo, Heechul recorría el cuerpo de Siwon con sus manos, intentando levantar la playera que cubría su torso, pues no se había cambiado para dormir hasta que lo logró.

Siwon se levantó para terminar de sacarla por encima de su cabeza y volvió a su lado. Y entonces Heechul pudo pasar a sus manos por la piel de su esposo, recorriéndola completamente. No supo por qué, pero en ése momento Heechul se sentía tan caliente, ansioso, preparado y deseoso para lo que venía.

Sus bocas se juntaron nuevamente en un beso lleno de amor. Las manos de Heechul buscaban con prontitud sacar el cinturón que no le dejaba abrirle los pantalones hasta que sus manos temblorosas lograron bajarle el cierre y rozar su hombría. Mientras las manos de Siwon bajaron un poco los pantalones del pijama de Heechul, buscando con sus dedos abrirse camino en su entrada.

Estaba disfrutando mucho con la sensación de los dedos de Siwon, sabia el lugar exacto donde acariciarlo para provocarle increíbles sensaciones que inundaban todo su cuerpo, llenándolo de oleadas de calor y deseo en cada parte de su ser. Por fin, Heechul abrió sus ojos con el rostro inundado de deseo.

Rendido ante lo que veía y sin esperar más, Siwon levantó la pierna libre de Heechul subiéndola en su costado y comenzó a penetrarlo suavemente, con todo el cuidado del que fue consiente para no lastimarlo por la reciente situación que vivía su esposo, pero también había algo nuevo, más profundo y tierno que inundaba el acto de poseerse.

Siwon se movía dentro de él queriendo alcanzar ése punto donde lo enloquecía. Heechul enredó sus manos en su cuello y se abrió más para él, para que lo penetrara más profundamente. Pero al hacer esto, sintió cómo algo se movía en su vientre, justo donde tenía la herida de su accidente y sintió miedo.

Estaba siendo tratado por Siwon con mucha dulzura embargado de una inexplicable ternura, como si fueran los últimos minutos que pasarían juntos. Le dieron ganas de llorar cuando juntos alcanzaron el clímax, como olas de placer, una tras otra.

Con la respiración aún agitada, quedaron abrazados uno al lado del otro, Heechul con su rostro oculto en el pecho de Siwon, pues aún sentía que las ganas de llorar lo invadirían en cualquier momento. Sin duda habían experimentado algo muy especial, pues Siwon también se quedó en silencio, con la necesidad de rodearlo con sus brazos y detener el maravilloso momento.


***


Ahora que el funeral había pasado, todos se obligaron a llevar sus vidas normales, pues ya bastaba de sufrimiento. Además el sr Kim lo había querido de esa forma.

Días después, las dos familias volvían a reunirse. Kyuhyun y Sungmin pronto partirían a España, y el menor deseaba estar lo más posible con su hermano; pues era bien sabido que Heechul aún no estaba preparado para volver a casa de los Choi, donde paso su encierro y también sufrimiento, mucho menos toparse con el sr Choi.

Entonces aquellas visitas a los Kim se volvían una fiesta familiar. Las Sras. de ambas familias ponían al día sus pláticas, mientras Leeteuk se encargaba de dirigir todo, los bocadillos, la comida, las bebidas, mantelería… todo. Él gustaba de revisar aquellos detalles, aunque siempre tenía a su lado a Kangin solícito para lo que se le ofreciera a su ángel.

Kibum había atrasado su regreso a China y esperaba la pronta llegada de su esposo ZhouMi y sus dos bebés. Tranquilamente platicaba con el mayor de los Choi, Jungmo y Jay le ponían la nota graciosa a las charlas con Kibum y Kangin, pasando un tiempo muy ameno juntos.

Mientras tanto, Sungmin y Kyuhyun sentados en la sala veían a un maravillado Heechul que cargaba al pequeño Minwoo en tanto Siwon acariciaba los cabellos del pequeño.

- Es hermoso, a que sí. – decía Heechul jugando con las manitos del bebe.

- ¿Qué hora es? – preguntó Sungmin.

- Pasa de medio día. – contestó Siwon.

- Ya es hora de que coma.

- Yo lo hago conejito, es lo que más me gusta hacer. – Kyuhyun se levantó y tomó en sus brazos a Minwoo.

- Eso, o ¿qué te encanta probar la papilla de Minwoo? – Siwon y Heechul comenzaron a reír.

- No tengo por qué contestar, ¿verdad Minwoo?, ahora volvemos.

Pronto llegó el servicio ofreciéndoles algo de beber, Sungmin tomó un vaso de té helado, mismo que tomó entre sus manos también Heechul. Pero al empinarlo para darle un trago, un calor lo fue invadiendo y volvió a sentir las familiares nauseas brotando de su estómago.

- No, otra vez no. – susurró Heechul, llevándose una mano a la boca se levantó del sillón y se dirigió al baño más cercano.

- ¿Qué sucede? – preguntó Siwon preocupado y al verlo ir al baño lo siguió.

Un rato después, se encontraban aún en el baño.

- No sé lo que me pasa. – gimió Heechul agarrándose del lavabo.

- Quizás debería traerte un médico.

- No, éso no.

Si lo hacía, estaba seguro que Siwon descubriría que ya no tomaba sus medicamentos. Entonces, trató de recomponer su semblante, mostrarle una mejor cara a su esposo e inventarse una excusa.

- Seguramente es porque no me desayuné bien.

- Tienes razón, iré avisar a Leeteuk que apure el servicio para que comas algo amor. – sugirió Siwon, pero al ver a Heechul arquearse nuevamente contra el lavabo, dudó en dejarlo solo. – será mejor que no te deje solo.

- No te preocupes Siwon, has lo que tengas que hacer, yo lo cuidaré. – Sungmin entraba al baño donde se encontraban con un vaso en las manos que parecía tener un jugo.

Sungmin no había perdido de vista a Heechul desde que lo vio llegar. Vio como éste puso cara de desagrado cuando le ofrecieron el té; su expresión había sido como si le hubieran ofrecido la cosa más horrible y mal oliente del mundo. Eso unido a su desmejorado semblante, creyó conveniente ir en su ayuda y en la de Siwon.

- ¿Estarás Bien? – Heechul asintió. – Gracias Sungmin.

Cuando Siwon se hubo alejado por el pasillo hasta la cocina. Heechul levantó el rostro del lavabo, estaba más pálido de lo normal y comenzó a sentirse mareado. De no haber tenido a Sungmin a su lado, seguramente habría caído al piso, pues él lo sostuvo hasta sentarlo sobre el inodoro cerrado.

Para esos momentos, Sungmin era todo tranquilidad.

- Bebe ésto. – le ofreció Sungmin el vaso con la bebida que llevaba en sus manos. – deberá hacerte sentir mejor.

- Seguramente es porque no he comido lo suficiente.

- Seguramente. – dijo Sungmin viéndolo beberse por completo el contenido del vaso. - ¿te sientes mejor?

- Sí, gracias. – Heechul respondió mirando el vaso. – ésto es mágico, ¿Qué es?

- ¿Desde cuándo tienes las molestias? – Sungmin le respondió con otra pregunta.

- Días después que me enteré sobre mi padre y que teníamos que viajar. - Comentó Heechul. – comencé a sentirme enfermo todo el tiempo, mucho más por las mañanas.

- ¿No me digas? – Sungmin preguntaba mirándolo atentamente sacando sus propias conclusiones. - ¿Has ido al médico para que te revise?

- No, no creo estar realmente enfermo. – Heechul palideció un poco más por lo que iba a decir. – quizás sea mi culpa sentirme mal.

- ¿Cómo?

- Hace tiempo que no tomo mis medicamentos y… y Siwon no lo sabe, seguro que es sólo consecuencia de mi descuido y aunado al estrés.

- Yo sé que sufriste un feo accidente, pero éso fue hace un poco más de un año. ¿No se te ha ocurrido que puede ser otra cosa? – preguntó Sungmin.

- ¿A qué te refieres? – replicó Heechul, mirándolo un poco desconcertado.

- Bueno, eso que te di a beber es un menjurje que mi mamá hacía cuando me daban las náuseas matutinas. – Sungmin dulcificó su semblante, ante un nervioso Heechul. – sólo eso calmaba mis nauseas, que eran terribles. Minwoo me las provocaba muy a menudo.

- Estas diciendo que…

- Los primeros meses de mi embarazo fueron terribles, me adelgacé, palidecí y todo lo devolvía. Sólo el jugo, no me preguntes qué contiene porque terminarías devolviéndolo; pero te asienta bien el estómago y te quita las náuseas por arte de magia.

- ¡¿Quieres decir que puedo estar embarazado?!

- Bueno, estás casado, Siwon y tú pues…. – murmuró Sungmin a un sonrojado Heechul. – o es eso o en verdad deberías ir a un médico, pero estoy seguro que es lo primero.

- ¡Oh dios mío! – exclamó Heechul, no se le hubiera ocurrido algo así.

Preocupado como estaba por el hecho de haber dejado sus medicamentos y luego lo sucedido con su padre. Que aún deseándolo, ignoró todos los síntomas. De repente, estalló en lágrimas y Sungmin lo abrazó.

- Ésto podría ser maravilloso. – Heechul llevó sus manos a su vientre y ahora que le ponía más atención, estaba un poco abultado. No podía parar sus lágrimas al pensar en éso.

- Eres de los llorones. Yo fui del tipo ninfomano. – dijo pícaramente Sungmin.

- Llevo días sintiéndome así, y pensé que era normal. – sonrió por primera vez Heechul desde que comenzó a platicar. – Leeteuk dormía en pleno acto cuando estaba embarazado. – y ambos comenzaron a reír.

- Bueno, me alegro que hayas dejado de llorar. Si realmente estás embarazado no le harás ningún bien a tu bebé, él puede sentir todo desde que ha sido concebido.

- ¿De verdad? – preguntó un incrédulo Heechul.

- Sí. Y si yo fuera tú, iría enseguida a visitar a mi médico de confianza. Debe revisarte, valorar de cuántos meses estás y darte un montón de vitaminas para que tu bebé crezca sano, así tú no te sentirás tan débil y cansado.

Sungmin tenía razón y el único medico en quien confiaría estaba a miles de kilómetros de Corea, pues sabía su historial médico. A su mente vino la doctora Gynka, la misma que lo había atendido cuando sufrió el accidente. No podría confiar en nadie más que ella, pues era la que estaba mejor enterada de su salud y en esos momentos no se le ocurría poder acudir con alguien más.

Ya lo tenía decidido, más tarde llamaría y pediría hablar con ella, que le pudiera conceder una cita era lo mejor que podría pasarle en estos momentos, y así aliviar sus dudas. Estaba un poco asustado, no sabía cómo iba a tomar la noticia Siwon después de todas aquellas peleas, ésa era otra de las cosas que lo preocupaban.

Pero primero se aseguraría de que el bebé y él estuvieran bien. Le rogó a Sungmin que le guardara el secreto, alegándole que deseaba estar seguro. Y aunque estaba un poco renuente, Sungmin terminó por prometérselo.


***


A la mañana siguiente, Heechul se escabullía de su familia y de Siwon. Al salir de casa, se dio cuenta que aún vestía de negro, inconscientemente agarró lo primero que tuvo a mano. En esos momentos, traía ropa muy holgada que le hacía sentir cómodo.

El día anterior había obtenido una cita con la doctora Gynka, quien lo recibiría en el hospital de la embajada Japonesa. De nuevo gracias a que ella aún lo recordaba y daba órdenes para que lo dejaran pasar sin problemas, es que pudo ingresar sin mucho esfuerzo.

Al estar frente a las puertas de la pequeña clínica, Heechul se estremeció, sintiendo un frío recorrer su cuerpo al recordar la forma en que entró la última vez. Una parte de él estaba feliz porque se cumpliría su deseo de ser padre, pero la otra parte, sabía que había sido un irresponsable por dejar de tomarse su medicamento y ésa parte, estaba hecho un torbellino de confusión y culpabilidad.

Entro a paso lento hasta la recepción, nada adentro cambió; quizás sólo las paredes que parecían recién pintadas. Preguntó por la doctora Gynka y le indicaron en qué puerta se encontraba, pues recordó que no era muy grande aquel lugar.

Al llegar a la puerta indicada, se dio cuenta que era el consultorio de ultrasonido. Quizás la doctora no tenía otro lugar donde recibirlo, por eso lo hacía en ése lugar. Después de tocar y que un “adelante” le diera la indicación de pasar por parte de la doctora, Heechul entró.

- Hola, Sr. Lee. – le saludo la doctora Gynka, que no había cambiado mucho. - ¿Cómo ha estado? – Heechul se acercó para abrazarla.

- Hasta ahora bien, gracias.

- Debe disculparme que le reciba aquí, pero tengo un caso de urgencia y debo terminar de revisar unos diagnósticos. Y a esta hora, no hay lugar más tranquilo que éste. – sonrió disculpándose.

- No se preocupe. Debería disculparme usted a mí por robarle su tiempo de ésta manera.

- No es nada, dígame ¿Por qué me pidió una cita tan urgente? ¿sucedió algo con su herida?

Heechul comenzó a sentirse extrañamente nervioso, aún sin imaginar lo que estaba por descubrir.

C o n t i n u a r a . . .
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