Oppa... Oh, Oppa!... Extra 05


Me llevó toda la mañana dejar limpia la casa. En realidad hice cosas que no tengo porque hacer, pero necesito estar ocupado en algo para dejar de preocuparme que Hyukie huyo de su casa, aunque eso es imposible. Ahora mismo no tengo que hacer, he terminado con todo, he limpiado al menos dos veces los baños y se me terminaron las ideas.

Aun es temprano, mis hijos han llegado, Jong Wook saldrá con Jino por la tarde y Heecheol esta encerrado en su recamara desde que llegó de la escuela, su padre le ha prohibido salir, mucho menos si es con Siwan.

¡Es cierto! La recamara de Heecheol debe necesitar limpieza, si consigo que me deje entrar, sería una buena forma de mantenerme ocupado y como tiene ropa nueva, quizás necesite ayuda para depurar su closet. Hacer eso me tomaría el resto de la tarde hasta la cena.

— Buena idea. - y con eso en mente, subo los escalones hacia la recamara de mi hijo menor -. Heecheol, bebé, abre la puerta. - toco insistente para que me deje entrar -. Tu padre no esta. - la puerta se abre por fin.
— ¿Qué sucede appa? - restregando sus ojos me pregunta.
— Pensaba que hoy podríamos hacer limpieza en tu closet, ¿no crees que es una buena idea? - lo aliento -. ¿Estabas durmiendo?
— Appa, estaba intentando dormir, ya que quiero levantarme a las cuatro de la madrugada para estudiar, tengo un examen importante mañana.
— ¡Tan temprano!
— Es la mejor hora para que el cerebro retenga cosas sin olvidarlas.
— En serio, ¿Quién te dijo eso? - me sorprende sus técnicas de estudio.
— Siwan. - me responde sonriente. Ya decía yo que mi hijo no sacaba esas ideas raras solo.

Comienza a decirme todo lo que Siwan le dijo, las ventajas de estudiar temprano y de pronto ya no le presto atención. ¿Cómo estará Hyukhae? ¿Estará comiendo bien? Como me gustaría que al menos me hubiera tenido un poco de confianza y me contara lo sucedido con Minki, lo habría apoyado sin duda.

— Ningún hijo mío se va a la cama sin cenar. - interrumpo su explicación sin más.
— Appa...
— Hare tu comida favorita y tu postre favorito, quizás hasta un pastel. A Jong Wook le gusta el pastel con relleno de cajeta. ¿Y si de paso hago unas galletas? - para este punto ya no presto atención a Heecheol, lo dejo de pie en la puerta sin despedirme y me voy escaleras abajo hacia la cocina.

El estar preocupado por Hyukhae me tiene un poco loco. Pero, ¿Qué appa no estaría de esta forma? Es decir, en los primeros años de su vida lo deje en manos de su padre cuando más me necesitaba, lo abandone con el pleno conocimiento de que Eunhyuk no era buen prospecto en ese momento y aunque ahora se que no hizo tan mal trabajo. Esto ultimo creo que se lo debe mucho a Donghae, sin él en su vida, no se que habría sido de mi pobre Hyukie.

No puedo olvidar lo mal que actué. A veces pienso que si hubiera estado en la vida de Hyukhae, nada de esto habría pasado, soy un mal padre. Lo abandone y después deje que siguiera viviendo con ellos, no pude apartarlo de ellos, porque habría podido hacerlo, pero no quise. Y ni siquiera termine de escuchar a Heecheol allá arriba.

— Soy un mal appa... - lloriqueo mientras pico la cebolla en una tabla.

En realidad para este momento ya he picado varias verduras, hecho el betún del pastel, la pasta para las galletitas y descongelado el pescado para el sushi, la comida favorita de Heecheol. Tengo todo este desorden, no tengo nada terminado y todo comenzado, estoy haciendo las cosas sin estar concentrado en lo que hago.

— Y ahora soy un desastre en la cocina.
— ¿Qué sucede amor? - Yeye ha entrado a cocina y por lo visto se ha dado cuenta que no estoy bien, porque enseguida llega hasta donde estoy. Quita el cuchillo de mis manos y me gira para quedar frente a él -. ¿Por que estabas llorando? - me pregunta alarmado.
— Soy un mal appa. - le digo haciendo pucheros, tratando de retener mis lagrimas.
— No digas eso. - de pronto me abraza.
— Por mi culpa Hyukie ha huido con Minki. Si el me tuviera confianza, habría venido a mi y yo... - un beso interrumpe mis lloriqueos, uno al que no me puedo negar.
— Porque fue todo eso amor. - Yeye sostiene mi rostro y con sus dedos limpia mis lagrimas -. Es por Hyukhae, ¿verdad? - asiento -. Sabes que no es tu culpa nada lo que sucede con tu hijo. Hyukhae ya es mayor de edad, sabe lo que quiere y si alguien le ha puesto piedritas en el camino no has sido tú. Al menos nosotros mantengamos las mentes claras para poderlo ayudar. - y tiene razón, Hyukie no necesita un appa que lo pueda apoyar -. Estoy seguro que pronto tendremos noticias de ellos.
— Aun así, me siento responsable y no puedo dejar de pensar en él.
— Por eso estas haciendo todo esto. - asiento de nuevo -. Vi que reordenaste la biblioteca, ahora todo esta por genero y titulo. - se ríe un poco al decirlo.
— Lo siento, necesitaba hacer algo y me deje llevar, creo que también metí mano en tus archivos. - me sostiene de los hombros y suspira con resignación -. Gracias Yeye. - le doy un corto beso en los labios -. Siempre sabes que decir para tranquilizarme. Y ahora, me concentrare en terminar la cena, tengo un desorden aquí.

Me gire hacia el desastre que era la isla de mi cocina. Por un lado estaba el betún ya terminado y las verduras que recién había picado, ¡Dios! no recuerdo cuando hice tanto desastre. Estaba por guardar el betún del pastel para poder ocuparlo después, cuando siento como Yeye me abraza por la espalda, colocando su barbilla sobre mi hombro.

— Dijiste que estabas haciendo todo esto para distraerte. - susurra en mi oído haciendo que mi cuerpo se estremezca.
— Mmmmhhhh. - un gemido sale de mi boca por respuesta.
— Ya estoy yo aquí, no necesitas nada de esto para mantenerte distraído, tengo una mejor forma para mantenerte ocupado por un buen tiempo.
— Pero... la cena... - ¡Dios! es tan hábil con sus manos, pues se ha colado bajo mi camisa.
— Siempre podemos comprarla... - me dice provocando que mi cuerpo responda a sus caricias, cuando sus labios se posaron en mi cuello. Yesung comienza a besar mi cuello de abajo hacia arriba, jugueteando un poco con el lóbulo de mi oreja y después mi mejilla.
— En serio Yeye, necesito... aaah... - de nuevo gimo cuando me hace girar sobre mis pies para quedar de frente y tomarme por la cintura, para jalarme hacia él.

Repentinamente toma mis labios, esta vez en un beso demandante, de esos que derriten mi cerebro y no me deja respirar. Un beso que me hace sentir toda la pasión que aun siente mi esposo y que a pesar de todos estos años que tenemos de casados, Yeye me sigue deseando como la primera vez.

Cuando su boca me da tregua para respirar, de nuevo su boca fue a por mi cuello, dejando una lluvia de besos en el. Para este momento ya me he olvidado de todo, del lugar en el que estamos, incluso de que no estamos solos en casa.

Me sorprendí un poco cuando me elevo por mi cintura, separando mis pies del suelo para después dejarme sobre la isla de la cocina. Pude ver la lujuria en sus ojos al tenerme a su merced, al abrir mis piernas y colarse entre ellas. Mi Yeye estaba encendido, pues ahora podía rozar su entrepierna con la mía.

Cuando compramos esta casa, Yeye me dejo hacer en la cocina todo lo que quisiera y necesitara a mi gusto. Tuve la grandiosa idea de querer una isla al centro de esta, que me serviría para hacer cosas, guardar e incluso podía servir de desayunador. Los electrodomésticos y estufa se encuentran alrededor.

Jamás puse atención en las medidas de la isla, de eso se encargó Yeye y ahora me doy cuenta, que la altura es perfecta. Pues aun estando trepado en ella, Yesung entre mis piernas se siente perfecto. Así que no puedo dejar de pensar que esto lo haya hecho con completo conocimiento de lo que podría suceder algún día aquí.

— Lo estas disfrutando, ¿verdad? - le pregunto entre jadeos.
— Yo no escucho que te quejes. - me responde divertido porque sabe que me he dado cuenta -. es una de mis tantas fantasías con tu cuerpecito.
— Nuestra cocina en Japón no era muy grande, pero también tengo buenos recuerdos.
— Oh, es verdad. - me responde al separarse de mi, se queda un momento observándome -. Te ves muy sexy ahí arriba amor. - me dice.

Lo veo merodeando por la cocina, abre la nevera y parece que no encuentra lo que busca, finalmente parece darse por vencido, pero algo sobre la isla llama su atención. Ha encontrado el betún para el pastel que tengo planeado hacer.

— ¿Chocolate? - me pregunta metiendo un dedo para después llevarlo a su boca. Pero no de manera normal. Su lengua ha dejado limpio ese dedo sexymente.
— Si... - respondo con la boca seca anticipando lo que piensa hacer.

Cuando regresa con el betún entre sus manos, lo pone a un lado de mis caderas sobre la isla y mete uno de sus dedos en el betún, para después embarrarlo en mi cuello. Se siente un poco pegajoso. Gimo al sentir como si lengua sustituye su dedo, mandando escalofríos a todo mi cuerpo cuando comienza a lamer todo como si fuera una paleta.

Su lengua termina por retirar todo el chocolate y antes de que lo intente de nuevo, tomo su boca para besarlo. Enseguida siento como su lengua recorre mi labio inferior para después encontrarse con la mía. Mis manos tomaron su cuello pegando su cabeza más, si eso fuera posible, lo deseo tan cerca de mi.

Yesung acaricia mis costados, pasando sus dedos suaves por mis costillas hasta cerrarse en mi cintura. Los dos necesitando esa cercanía pegando nuestros cuerpos. El beso se hace mas profundo, más intenso, haciendo que mi corazón se acelere por lo que estoy sintiendo. Cuando el oxigeno comienza a hacernos falta, terminamos por separarnos.

La boca de Yesung nunca deja mi piel. Sus labios van a mis ojos, pasando por mis mejillas, besando mi mandíbula y mordisqueando mi barbilla. Mientras yo encantado por la ternura de su toque, gimo suavemente disfrutando las sensaciones que me provoca, sintiendo como un remolino va creciendo más y más en mi interior.

— Tan rico que sabes siempre. - murmura sobre la piel de mi cuello -. Y siempre hueles muy dulce. - bien, esto era diferente a otras ocasiones.
— Uy, tu no te quedas atrás Yeye, tus labios, tu piel, tu cuerpo son toda una delicia y te lo puedo demostrar. - le digo con una picara sonrisa.

Como puedo, desabrocho sus pantalones y saco su camisa levantándola por encima de su cabeza, el solo levanta los brazos para ayudarme en la tarea. De esta manera me ahorro los botones. Mis manos recorren su torso desnudo sin dejar de verlo, llego hasta sus pezones y con mis dedos comienzo a masajearlos mientras mi boca bebe de su piel comenzando por su pecho, poco a poco, recorriendo todo ese pecho que me ofrece.

Cuando mis manos recorren los músculos de su espalda, me encuentro abrazado a su cuerpo con mi rostro enterrado en el hueco de su cuello, le doy pequeñas laminas que lo hacen gruñir satisfecho. Salí de mi escondite para mirarlo a los ojos mientras mis manos bajaban hacia la cremallera de su pantalón, Yeye sabe lo que quiero cuando comienzo a masajear su miembro, sonrió cuando cierra los ojos disfrutando mientras lo masturbo.

— Pa-ra... - me dice con apenas un hilo de voz -. Es suficiente. - su mano detiene la mía sobre su miembro -. Mi turno.

Y sin aviso, termina por recostarme sobre la isla de la cocina. Sus manos se mueven rápidas sobre mis pantalones, no hay necesidad de sacar lo de arriba, y cuando comienza a bajar mis pantalones junto a mi ropa interior, Yeye va depositando besos sobre la piel que va quedando expuesta. Besa mis muslos, mis pantorrillas, mis tobillos y finalmente los dedos de mis pies.

Estoy que me derrito.

Doy un respingo cuando siento como esparce algo de betún entre mis piernas muy cerca de mi ingle. Se siente frio y pegajoso, es algo extraño y a la vez excitante. Suelto una sonricita al saber que al final voy a quedar más pegajoso que de costumbre.

— Todavía no te toco. - Yeye me dice divertido entre mis piernas.
— No es eso. - niego con la cabeza -. es solo... - me interrumpo al sentir su lengua quitando el betún de mi piel, dejando un camino húmedo y pegajoso.

Era un éxtasis mirarlo hacer eso. Sostenido de mis codos me dedique a observarlo. Primero en una de mis piernas a través de la parte interior de mis muslos y luego a través de la otra, deteniéndose hasta que su rostro queda encima de mi creciente miembro.

Se me queda viendo con esa sonrisa que me prepara para lo que sigue. Toma mi miembro con una se sus manos y lo engulle todo, haciéndolo desaparecer en su boca y comenzando con la tortura de su cálida cavidad. Comencé a jadear con el ritmo mete y saca de su boca, a veces hasta puedo sentir topar con la pared de su garganta.

— Es tan increíble... - jadeo.

Yeye no se distrae, sigue con su tortura sobre mi pene, haciéndome desfallecer con tanto placer. Esta tomando mi pene con su boca en la cocina de nuestra casa. Sobre la isla donde minutos antes preparaba no se que para la cena. Más no puedo pensar en otra cosa que no sea su boca, sus manos, mi esposo. Imposible no caer rendido en sus brazos, Yesung sabe mis puntos débiles, como colmarme de placer y de amor. Pues como me toma, la delicadeza de sus caricias y hasta lo rudo que puede llegar a ser a veces, siento el amor que me tiene.

— Me encanta cuando te pones rudo... - le digo suplicando.

Sí, deseo encender esa parte de él que me encanta.

Su mirada se enciende ante mi petición. Detiene lo que está haciendo, tiende sus manos hacia mi, las cuales tomo y me ayuda a bajar. El bello suéter que traigo encima, cae un poco suelto arriba de mis muslos. Yesung toma mi cintura y sus manos me hacen girar lentamente hasta dejarme frente a la isla de nuevo.

Las manos de Yesung comienzan a subir lentamente desde mi cintura, tocando mis costados hasta mis hombros, pero sus manos no se detienen. Su pecho se pega a mi espalda y sus manos continúan bajando a través de mis brazos, hasta tomar mis manos. Cuando lo hace, enreda sus dedos en los míos, recarga su peso sobre mi espalda, recostándome poco a poco boca abajo.

Suelta mis dedos y extiende mis brazos por encima de mi cabeza, y de nuevo los recorre con sus manos hasta levantarse. Siento como su pecho se despega de mi espalda y como sus pies comienzan a separar los míos, suavemente. Primero uno y después el otro, hasta dejarme con ambas piernas abiertas a su disposición. Pues el suéter que traigo puesto, apenas y cubre la mitad de mi trasero en esta posición.

— No-te-muevas. - es una orden, lo se.

No puedo moverme de la posición en la que me ha dejado, pero si puedo mover mi cabeza y mirada. Observo a Yeye caminar por la cocina alrededor de la isla. Abre uno de los cajones de esta, justo donde se encuentran los cucharones que utilizo, rebusca un poco hasta que encuentra lo que esta buscando.

— Esto no me sirve. - dice en cuanto saca un cucharon. Gimo y mi pene salta ante la anticipación de lo que esta pensando hacerme.

En estos juegos, no puedo negarme a nada, me encienden tanto como a él.

Continua su recorrido por la cocina, esta vez se dirige hasta el fregadero, pero no puedo ver lo que esta buscando porque esta de espaldas. Sin embargo ahora que recuerdo, había dejado algunas verduras escurriéndose después de lavarlas, pensaba utilizarlas haciendo sopa.

Papas, calabacines, apio, estoy haciendo una lista mental de lo que lave para tener una idea de lo que podría utilizar. Brócolis, lechuga... mis ojos se abren enormes al recordar los pepinos.

— Esta zanahoria es perfecta. - suspiro aliviado cuando me la muestra.

No es tan pequeña, aunque tampoco es tan grande como un pepino, igual soy consiente que Yeye jamás haría algo para lastimarme.

Lo sentí moverse tras de mi nuevamente sin saber que hacía. De pronto sus manos levantan mi suéter y separan mis glúteos, para dar lugar a su húmeda lengua. Su saliva comienza a entrar poco a poco por mi agujero gracias a su lengua, con pequeños toquecitos que estimulan también mi pene, pues ya comienzo a sentir fugas.

Por un momento, empujo mis caderas hacia adelante, separándome de su lengua. Sus manos me detienen de hacerlo completamente y deja caer una nalgada en mi trasero, lo que hace aumentar mi placer.

— Te dije que no te movieras. - no me dice amor pero se que va implícito, entiendo que esta en su papel y me encanta.

Yesung se pone de pie y al hacerlo, mis piernas me traicionaron por todo el placer que su lengua me había causado, pero unos brazos fuertes me detuvieron. De nuevo el pecho de Yeye se recarga en mi espalda, sus brazos me rodean, uno por la cintura y el otro, su mano frente a mi rostro; se lo que trama.

Cuando tuve su mano frente a mi, engullí sus dedos ensalivándolos pacientemente, Yeye soltó una risita.

— ¿Ansioso?
— No tanto como tú. - le respondo empujando mis caderas sobre su muy despierto pene.

Y tome ventaja aceptando con gusto sus dedos en mi boca, lamiéndolos, rodeándolos con mi lengua como si de una paleta se tratara, hasta dejarlos totalmente húmedos con mi saliva. Yeye no pudo resistir y después de soltar un leve gemido, retiro los dedos de mi boca.

La mano que sostenía mi cintura rodea mi cuello suavemente ahora, restringiendo un poco mis movimientos y manteniendo mi postura mientras los dedos que acaban de estar en mi boca, rodean mi entrada. Y a pesar de lo rudo que pueda parecer, esta siendo suave, sus dedos parecen acariciarme. Su boca en mi nuca deja una lluvia de besos cuando introduce uno de sus dedos en mi interior.

Me estremezco al sentir el amor en su trato, al invadirme con sus dedos y su fuerte cuerpo recargado en mi espalda. Suelto un gemido cuando llega a mi punto dulce y comienza a estimularlo, todo es tan excitante, que no tardo mucho en estar rogando por más. Poco a poco va introduciendo sus dedos hasta que tengo tres adentro y aún así no es suficiente.

— Necesito... - jadeo mientras tomo un poco de aire.
— Sshhhh... un poco más amor.

Lo veo alcanzar un poco del betún de chocolate y después retira sus dedos de mi entrada, pero no puedo sentir la perdida porque en seguida, algo más grande y con algo pegajoso comienza abrirse paso en mi entrada. No es el pene de mi Yeye, pues es un poco más grande de lo que tengo ahora dentro de mi, pero si es más grande que los dedos que tenía antes en mi interior.

Entonces recuerdo la zanahoria. ¡Tengo una zanahoria en mi interior!

— Yeye... Eso es... - no termino de hablar, pues mueve la bendita zanahoria más adentro, tocando mi punto dulce de una forma mas dura. Casi me caigo de la sorpresa de no ser por la isla donde me sostengo.
— Desde acá se ve muy bien amor. Es excitante. - puedo ver que está disfrutando por el placer en sus palabras.

Entraba y salía de mi cuerpo, sacando gemidos de mi boca sin control. Cuando la mano de Yesung jalo mi cabeza hacía atrás, mi cuello quedó descubierto para su deleite. Lame, muerde, chupa, enviándome al borde y no estoy seguro de poder soportarlo, necesitaba calmarme. Yeye no me daba tregua.

Trato de detenerlo, alejando mis caderas del vegetal en sus manos, Yeye me sostiene más fuerte en mi lugar. Y cuando su boca encuentra mis labios, yo ya no puedo detener mi orgasmo y comienzo a eyacular.

— Mi turno... - apenas escucho cuando Yeye me lo dice.

Estoy tratando de normalizar mi respiración, reponerme de tal orgasmo cuando de una sola estocada, Yeye se hunde en mi interior. No se siente mal, ya que me encuentro dilatado y aún en la cima del primer orgasmo.

— Todavía... tienes espasmo... - Yesung gruñe detrás de mi -. Lo... disfrutaste...
— Tú... me gustas... más... - suelto en un murmullo.

No fue suave ni lento y mucho menos anduvimos con consideraciones. Yo ya había tenido mi primer orgasmo y Yesung todavía no, y por la dureza entre mis nalgas, no iba a poder aguantar mucho.

Después de algunas embestidas, encontró mi punto dulce y comienza a embestirme más fuerte. Sus manos toman fuertemente mis caderas, mis piernas se encuentran abiertas recibiéndolo, mis manos se sostienen del borde de la isla, soportando mi peso y el de sus fuertes embestidas.

Es tan irreal. Hace unos momentos estaba lloriqueando y limpiando hasta los rincones más oscuros de la casa y ahora, estoy siendo follado por mi esposo en la cocina. Gimo al pensar en la escena que formamos los dos. Yeye penetrándome por detrás, sin su camisa y sus pantalones abiertos pero sin quitar y yo, desnudo de la cintura para abajo, jadeando y gimiendo descontroladamente. Con betún de chocolate en mi cuerpo, ambos pegajosos y acalorados.

Mis gemidos pueden escucharse por toda la cocina, las penetraciones se hacen más rápidas y profundas. Me dejo caer sobre la isla, mis brazos ya no pudieron sostenerme, así que ahora estoy casi recostado en ella. Yeye toma una de mis piernas por el muslo para levantarla un poco, cambiando el ángulo de sus embestidas, haciéndome gritar.

— Voy a... voy a...
— Vamos amor, aguanta un poco más.

Es la segunda vez que siento invadirme por el cosquilleo previo al orgasmo. Ni siquiera me ha tocado ahí enfrente y ya estoy al borde, pues el miembro de mi Yeye me llena por completo, es todo lo que necesito. Arqueo mi cuerpo hacia el pecho de mi esposo, buscando sus labios al sentirme cerca, muy cerca del orgasmo.

— Te amo Wookie.

Yesung dice antes de tomar mi boca y me besa cuando comienza a descargarse en mi interior, lo que me hace tocar la cima y hacerme terminar de nuevo. El beso se prolonga tanto como nuestro orgasmo, con su miembro todavía en mi interior, tratando de normalizar nuestras respiraciones entre el beso.

— También te amo, mi dueño y esposo. - enseguida siento en mi interior como mis palabras le han afectado. Se cuanto le encanta sentir que soy suyo y solo suyo.
— Eres mío.
— Lo soy.

Y otro beso nos envuelve, pero nuestro idilio se ve interrumpido al escuchar que alguien entra en la cocina, había olvidado que no estábamos solos.

— Appa... - es Heecheol quien entra en la cocina, quedando de pie en la entrada -. me dejaste allá arriba hablando solo y luego llevas mucho tiempo en la cocina, comencé a preocuparme y... - se detiene cuando se da cuenta que no estoy solo.
— Tú padre estaba tratando de tranquilizarme por lo de...
— ¡Oh, por Dios! - y al contrario de mi reacción, Yesung alterado grita y sale bruscamente de mi interior, lastimándome.

Mi plan de decirle a Heecheol que se fuera a la cama y que enseguida le llevaría la cena se fue muy lejos, por la reacción exagerada de Yesung. Heecheol ni siquiera se había dado cuenta, mi bebé es muy inocente y no sabe de estas cosas. Estoy seguro que si no se hubiera movido, ni siquiera habría notado algo raro.

Pero siempre es de esta forma con Heecheol, es el bebé de la casa y Yesung siempre trata de mantenerlo sobreprotegido de todo.

— ¡Aah! Eso dolió. - alcanzo a golpear el pecho de Yeye antes que ponga distancia entre nosotros.
— ¿Qué-estaban-haciendo? - Heecheol trata de acercarse, curioso como suele ser.
— No bebé, aléjate. - escucho gritar a Yesung tras de mi batallando con el cierre de su pantalón.
— No me digan que... ¡Lo estaban haciendo en la cocina! - si, ya se dio cuenta y por su cara, esta algo desconcertado. Después de todo siempre hemos tratado de ser cuidadosos al tener un jovencito en casa.
— Bebé, gírate. - Yesung le ordena.
— Pero papá. - Yesung repite la orden y Heecheol termina obedeciendo -. ¿En verdad lo estaban haciendo? ¿Por que en la cocina?

Dios, esto es bochornoso. Más el ver como Yesung muere de la pena y por su nerviosismo no puede colocarse la camisa, y es peor al escuchar las preguntas curiosas de su hijo. Me rio al verlo tan descolocado mientras me pongo los pantalones, mi ropa interior no la encuentro por ningún lado.

— Pensé que solo lo hacían en su cuarto. - Heecheol no ha hecho por irse, pero tampoco por girarse, al parecer el pudor supera un poco su curiosidad todavía -. ¿Lo han hecho en algún otro lado de la casa?
— Heecheol mejor ve a tu cuarto. - Yesung le pide.
— ¡No lo han hecho en mi cuarto! ¿Verdad? - Heecheol se gira y pregunta con los ojos muy abiertos.
— Heecheol.. Heecheol... - mi hijo no hace caso a mi llamado porque continua hablando sin parar -. ¡Heecheol! - por fin logro captar su atención -. ¿No tienes algo importante que hacer?
— Hablar con Siwan, pero...
— No, no, no. Anda no hagas esperar a tu novio. - le digo para deshacerme de él. Heecheol parece pensárselo, después mira a su padre buscando su aprobación, sobre todo porque ha sido Yesung quien le ha prohibido ver y hablar con Siwan. Yesung solo asiente.
— ¿En serio appa? - ya me he abrochado los pantalones y me apresuro a sacar a Heecheol de la cocina.
— Tú padre ha dicho que si. Anda hablar con él y me lo saludas.
— Ok papá. Le diré que ya han aceptado que somos novios. - y de esta forma, me deshice de nuestro hijo y de paso, le ayude con lo de su noviazgo.

Desde entonces Yesung se la ha pasado evitando a Heecheol por temor a que le vaya a preguntar lo sucedido esa vez en la cocina. Heecheol esta aprovechando el estado de su padre para comenzar a salir con Siwan. Creo que al final, se dio cuenta de lo que realmente sucedía en la cocina, porque el otro día me ha preguntado y yo como buen appa, le he explicado que son cosas que pasan entre dos personas adultas que se aman. ¡Ah! y que están casados. Ni crean que iba hacerle el camino fácil, Heecheol es un jovencito después de todo, necesita más protección, además de ser aun muy joven.

Espero no estar equivocándome como lo hice con Hyukie. Aunque Yeye me ha convencido que lo sucedido no ha sido mi culpa, me he propuesto a ser mejor padre para mis hijos y en cuanto encuentre a Hyukie y Minki. Seré su apoyo para pasar sobre quien sea para defender a mi nieto.


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3 comentarios:

  1. Love it! A pesar de que fuera un smut, me pareció lo más lindo y romántico. Amo como Yeye trata a Ryeowook. El YeWook es de lo más lindo.

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  2. La entrada de Heecheol ESTUVO BUENISIMA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! jajajajajajajajaja la verdad no lo creo tan inocente ...pobre Yesung jajajajaja Hee aprovecha y consigue todo lo que quieras jajajajajaj no aguanto la risa al imaginarme la escena JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA

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  3. jajajaja pobre yesung si que se debio de haber sentido apenado por ser encontrado por su pequeňo,inocente y puro Heecheol que ha encontrado una manera de poder "permitirse " ser novio de Siwan ... jajaja me mato enserio pobre ahora yiene que escapar de su hijo para no ser interrogado jajaja que aproveche *7*

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