Colaboración: The Best Of My Christmas... Parte 2


¿Hermoso? Esa palabra quedaba corta, por primera vez, Siwon no sabía que decir al ver a Heechul cuando lo fue a recoger en su coche. Todo el camino al restaurante no supo que decir después del saludo, se limitó entonces a observarlo de reojo, de vez en cuando mientras esperaba el verde para avanzar.

Se veía tan lindo, con sus manos quitas en su regazo, luciendo tímido y eso seguramente era porque él no le había hecho platica. No podía, Siwon estaba perdido en la belleza de aquel chico. Ahora es que entendía como es que pudo confundirlo con una chica, sin embargo ahora no sentía aquella aversión que sintió en primer momento.

Incluso en sus sueños, la chica que solía invadir sus sueños, terminaba convirtiéndose en Heechul y no le disgustaba.

Mirándolo de espaldas, realmente Heechul podía lucir pequeño en aquellas ropas, hacia frio y parecía cubrirse lo mejor posible con ellas. Pero Siwon estaba seguro que debajo de esas ropas había un cuerpo delgado y frágil. Se sonrojo al estar pensando en Heechul de esa forma, no porque fuera un hombre, realmente eso ya no importaba, se sentía cómodo con él y eso era a lo que le daba importancia.

Se sonrojo porque no podía estar pensando en Heechul de esa forma, si parecía ser un chico al que debía proteger y Siwon quería ser esa persona. Desde que escucho aquellos chicos referirse a Heechul de forma lasciva, no podía dejar de pensar que podría enfrentarse a diario con ese tipo de personas y el no deseaba que nada malo le pasara a Heechul.

Lo tomo del brazo y lo dirigió dentro del restaurante, afortunadamente había reservado una mesa privada, donde solo ellos dos podrían estar y platicar. Le pareció lo mejor, para no cohibir a Heechul. Se trataba de un restaurante italiano, deseaba que Heechul probara comida diferente a lo que acostumbraba y esperaba que fuera de su agrado.

Siwon siempre quiso entrar, pero nunca tuvo con quien hacerlo, ya que solía ver solamente parejas comer en el lugar; conocer a Heechul le dio esa oportunidad.

Los espaguetis no se dejaron esperar. Siwon había optado por la comida tradicional italiana para que Heechul la degustara, sin darle nada raro que quizás no pudiera gustarle por lo diferente que era. Los espaguetis humeaban, olían a especias y se veían deliciosos en sus platos sobre la mesa.

Parecían muy ricos, sin embargo a Heechul parecía habérsele ido el apetito, incluso lucia preocupado.



- ¡Oh! Heechul. – llamo su atención para que volteara a verlo -. Toma este. – le señalo Siwon el tenedor más grande que había sobre la mesa -. Es el único que vamos a utilizar. Yo tampoco se para que es tanto cubierto, pero aprendí que con este, - señalo el tenedor -, se puede comer muy bien todo lo que pedí para comer.
- ¡Gracias! – una enorme sonrisa se dibujó en el rostro de Heechul.

Comenzaron a comer, Heechul parecía luchar con sus espaguetis, tratando que se sostuvieran en su tenedor y que cupieran completamente en su boca, pero era algo imposible. Realmente se estaba cansando con ello, tratando de parecer correcto, hasta que desistió y comenzó a comerlos como pudo.

Siwon lo veía embobado, realmente era muy lindo ver comer a Heechul, como sorbía sus espaguetis y como de vez en cuando quedaba un poco de salsa en las comisuras de su boca. Lo que Siwon aprovechaba para levantarse de su silla y ayudarle, limpiando los restos con la servilleta. Lo que le ganaba otra bella sonrisa de parte de Heechul.

Comieron entre risas, unas tímidas cuando sus miradas se cruzaban y otras divertidas cuando la salsa de los espaguetis terminaba saltando de sus bocas. El postre llego y les dio oportunidad de hablar de sus vidas. Siwon se enteró de la situación en la que Heechul vivía, estudiando y trabajando, tratando de ayudar a su abuela. Lo que le dijo que era buena persona, más preocupado por los demás que por él mismo.


Debo haber estado ciego,
Debo haber perdido la cabeza
¿Por qué no me di cuenta que eras tú?


El día de la cena, Heechul se enteró de algunos aspectos de la vida de Siwon. Como que vivía solo, no visitaba a menudo a su familia, le gustaba su trabajo, tenía grandiosos planes para su futuro y que no tenía novia. Y a Heechul no le pareció ver intenciones de encontrar una, al contrario, Siwon parecía muy feliz por lo que estaba viviendo.

¿Tenía algo que ver con él? Al parecer sí, porque Siwon conforme la plática avanzo, comenzó a inmiscuir a Heechul en sus planes.

¿Cómo es que sucedió? Heechul no lo sabía, pero ahí se encontraba, en la oficina donde Siwon trabajaba. Este le había ofrecido mostrarle su lugar de trabajo, así como también tomarle algunas fotos, pues Heechul le había dicho que no tenía una foto decente para poder regalarle a su abuela.

Y ahí estaba, con los nervios a flor de piel, siendo guiado por Siwon a través de pasillos, de los elevadores y puertas, hasta llegar a la que parecía ser su oficina.

Si lo era, tenía mucho de Siwon en ella, su toque. A través de los días y de la convivencia, Heechul pudo conocer más a Siwon, su manía por ordenar, lo diestro que era con sus manos, que le gustaba dibujar, pues lo había hecho hasta en las servilletas. Que le gustaba rodearse de cosas bonitas y visitar lugares igual de hermosos, lo único que todavía no tenía claro, era por qué se encontraba a su lado.

Era un chico y Siwon también, pero que tomara su mano al caminar. Que lo abrazara al reírse de sus chistes, no parecía incomodarle. Además, le agradaba que fuera muy expresivo, como sus manos se movían al aire cuando le contaba algo que le había sucedido o como hacía gestos cuando se sorprendía.

Habían pasado mucho tiempo juntos como para darse cuenta de todas esas cosas.

La oficina de Siwon estaba muy bien iluminada, con un gran ventanal frente al escritorio, estaba muy bien ordenada, no así el pizarrón donde se encontraban sujetos muchas fotos y recortes, junto al dibujo de una mujer. Heechul no pudo no notarla, pues se encontraba al centro de todo ese collage de fotografías y era muy bella.

Viéndolo más de cerca, Heechul pudo apreciar que se parecía mucho a él, ¡pero era una chica!

- Eres tú. – Siwon se acercó a Heechul abrazándolo por la espalda.
- ¿Yo? – Heechul no lo creía, esa era una chica.
- Si, antes de conocerte.
- Es una chica… - susurro Heechul terminando con un dulce puchero.
- Pero tiene tus ojos, sus bocas son iguales, hasta sus manos son iguales. Eres tú.

No muy convencido, Heechul podía ver que el parecido entre el dibujo, la chica y él, eran obvios. Pero ¿una chica? Era extraño, pero no quiso preocuparse por eso y mucho menos sentir celos del dibujo de la mujer que había invadido los sueños de Siwon antes de conocerlo. ¿Celos?  Ya comenzaba a sentirlos y no era raro sentirlos por un hombre, se sentía mal por tenerlos por un dibujo parecido a él, después que Siwon tuvo la confianza de contarle sobre su sueño y esa chica.


Yo dije que no me importaba
Me arriesgue y dije que podría dejarte
Para saber solo ahora que eres demasiado bueno para mi…


En realidad era muy bello, Siwon no podía creer que hubiera alguien que desprendiera un aura como la de Heechul. Él le hacía desear ser mejor, cuidar de él, no alejarse, cada vez le costaba más trabajo separarse de Heechul. No encontraba nada malo de estar con él, es más lo deseaba y eso ya no estaba mal.

¿Cómo no lo había visto antes?

Por una vez en su vida, sintió que esta tenía un sentido y no era precisamente por trabajo. Siwon se sentía vivo, sintiendo cosas, como el revoloteo de miles de mariposas en su estómago que nunca sintió. Heechul le provocaba todo eso.

Y tras su lente, aun comportándose algo tímido, Heechul lucia hermoso. Pero Siwon deseaba verlo sonreír.

- Anda que la lente no te intimide. – le decía Siwon.
- ¿Qué debo hacer? ¿Esto es un set donde fotografían modelos? – preguntaba Heechul observándolo todo, entre luces y un escenario navideño.
- Sí.
- Ahora si me siento intimidado. – Heechul se abrazó a sí mismo.
- No tienes porque, si eres muy lindo. Incluso ahora la cámara te ama.
- Sigue de zalamero y después no me vas a soportar. – le advertía un divertido Heechul -. Vamos, soy un chico, no deberías decirme esas cosas.
- Si lo eres, pero eres uno muy hermoso.

Siwon sonrió por encima de su cámara, haciendo que a Heechul se le subieran los colores y finalmente, dejando atrás esa timidez. Confiaba en Siwon, deseaba pasar buenos momentos con él y por supuesto, aquella sesión de fotos se volvió divertida. Siwon dándole instrucciones bobas a Heechul y este, acatándolas con gracia con poses divertidas, tiernas hasta que se volvieron bastante atrevidas.

Todo entre risas. Se estaban divirtiendo.

- Wow… - dijo Siwon realmente sorprendido, sin poder quitar sus ojos de Heechul -. Lo hiciste muy bien, ¿seguro que no has modelado antes?
- ¡Ya, Siwon!

Heechul comenzó a corretear a Siwon por todo el set, alrededor de la cámara sobre el tripie, serpenteando entre las luces. Gritos y risas se escuchaba por todo el lugar, hasta que Heechul enredo uno de sus pies entre los cables de luces, tropezando y cayendo sobre los brazos de Siwon.

Tan cerca quedaron sus rostros, el cuerpo de Siwon entre sus brazos tan liviano y Heechul con el impulso de acurrucarse entre ellos. Una luz les interrumpió el momento.

- ¿Qué fue eso? – sorprendido pregunto Heechul.
- Fui yo, con el control remoto de la cámara, pensé que podríamos tener algunas fotos juntos. – dijo quedito, pensando que la acción molestaría a Heechul.
- Hagámoslo Siwon. – logro decir Heechul entusiasmado con la idea -. Pero debes darme una copia de cada una de las fotos.
- Lo hare. – le dijo un sonriente Siwon.

Mientras ambos corazones se llenaban de calidez, no se sentía incorrecto, no veían diferencia. ¿El amo hace distinciones?... Lo único que podían pensar y percibir, era que estando juntos se sentía muy bien.


Aunque yo no tengo ese derecho,
A pesar de que sería desvergonzado decir que quiero volver a tu lado
Por los muchos errores que he cometido, puedo ser mejor.
¿Creerías en una persona como yo y me aceptarías otra vez?


No podía creerlo, Heechul había dispuesto pasar la navidad encerrado en casa, quizás si hubiera tenido un poco de dinero disponible, habría ido  a visitar a su abuela. Pero todo el dinero ganado lo mando precisamente para ayudar a comprar lo necesario para el bienestar de esta.

Pensó que no sería posible que pudiera pasar la noche con Siwon, seguramente el querría estar acompañado de su familia y como días antes le contó que esta lo pasaría fuera de Seúl, se despidió un día antes de él.

El día de navidad, Heechul abrió normalmente la cafetería, con la diferencia que comenzó a levantar todo un poco más temprano para cerrar, era obvio que no habría más clientes a esas horas, pues todos estarían conviviendo con sus familias.

Lavó las pocas tazas que se habían utilizado en la tarde, limpio las mesas y guardo las sillas, para cuando se dispuso a barrer, unas manos cubrieron sus ojos.

- Si me dices que fue lo que pediste a Santa Claus, te diré quién soy. – escucho aquella voz ya conocida por él.
- ¿Quién eres? Y ¿Qué haces aquí? – girándose dijo Heechul, con un tierno puchero de reproche en sus labios.
- Ese no era el recibimiento que me esperaba. – un poco apenado, con su mano sobando su nuca, dijo Siwon sin dejar de mirar a Heechul.
- ¿Acaso se desvió el autobús? – parecía que Heechul hablaba en serio.
- Si quieres, yo… puedo irme.

Todo en Siwon decía que estaba pasando un momento incomodo, Heechul lo miraba divertido conteniendo una sonrisa, de verdad que últimamente gustaba de jugarle bromas al mayor.

- Espera… - dijo Heechul al tiempo que se abrazaba a Siwon. Pero también, era cierto que Heechul gustaba de abrazarse a su cuerpo, justo como lo estaba haciendo ahora -. Ya que estas aquí, ¿Por qué no te quedas?


Tu eres lo mejor que tengo,
Lo mejor de todo en mi vida.
Debo haber estado ciego,
Debo haber perdido la cabeza
¿Por qué no me di cuenta que eras tú?


La voz suplicante de Heechul le hizo saber a Siwon que todo había sido una treta, que realmente se encontraba feliz por encontrarse con él. Y Siwon se encontraba feliz, sería la primera navidad que realmente valdría la pena para él, pues había escogido a la persona con quien deseaba pasarla.

Estrecho sus brazos fuertemente alrededor del cuerpo de Heechul, acariciando su espalda y sus cabellos, mismos que hace poco descubrió que eran suaves entre sus dedos. Podría Siwon acostumbrarse fácilmente al dulce aroma que desprendían de ellos. Siwon supo fascinado, que poco a poco lo que iba descubriendo de Heechul, le agradaba y para nada era falso o pretencioso, simplemente era él mismo. Y se descubrió siendo el mismo también para Heechul.

Después de ayudar a Heechul a organizarlo todo para cerrar, Siwon dispuso dos sillas frente a la puerta del pequeño remolque, el lugar más cálido en esa fría noche. Le ofreció su abrigo colocándolo sobre sus hombros y llevó de la mano para que se sentara con él bajo una gruesa cobija que el mismo trajo en su coche.

Y así, bajo las estrellas, Siwon y Heechul sentados uno al lado del otro, con una taza de chocolate caliente en las manos, escuchando a lo lejos las campanas de alguna iglesia. No sentían frio, concentrados el uno en el otro, la mano entrelazada bajo la cobija, riendo de alegría, por poder estar de aquella forma, juntos, tímidos, con sus corazones latiendo al unísono.

La silenciosa ciudad los acompañaba, era normal en noche de navidad, sin embargo ellos no estaban solos.

Siwon tomo ambas tazas colocándolas en el suelo e hizo que Heechul volteara a verlo, tomando sus manos. Retiro un travieso mechón de cabello, que cubría parte del rostro de Heechul, colocándolo detrás de su oreja como Heechul lo había hecho la primera vez que se acercó a él y se le quedo viendo, perdiéndose nuevamente en aquellos ojos.

Sabiendo que era lo que deseaba hacer, lo que su corazón le pedía, Siwon tomó el rostro de Heechul con ambas manos, se estiro sobre la silla y depositó un dulce beso en su frente, haciendo que Heechul cerrara sus ojos al sentir el suave tacto de su boca, para después abrirlos sorprendido cuando dejo de sentir la presión en su frente, encontrándose con la mirada curiosa de Siwon.

No había indicio en el rostro de Heechul que le hiciera saber a Siwon que le disgustaba, contrariamente a lo que esperaba pues Heechul pocas veces tomaba la iniciativa, rodeo su cuello con ambas manos jalándolo hasta estrellar los labios con los suyos. Algo estallo dentro de Siwon, sintiéndose feliz y sonriendo como bobo sobre el beso, cerró sus brazos alrededor de Heechul y lo acercó a su cuerpo.

Todo parecía girar, parecía estar bien. Era increíble. Cuando sus labios se abrieron al mismo tiempo, sus lenguas comenzaron a jugar dentro del beso, calientes y húmedas profundizando el beso. Era mejor que todo lo que había vivido, sintiendo cosas que nadie le había despertado. Su cuerpo hormigueaba en cada parte que se tocaba con el cuerpo de Heechul y Siwon quería más de eso, se apretó contra él, lo necesitaba cerca de su cuerpo.

Un pequeño suspiro por la falta de aire salía de la boca de Heechul alertando a Siwon, incapaz de tomar más de lo que este pudiera darle, terminó el beso. Que para ser el primero entre ellos había estado maravilloso. Aun separados podía ver los fuegos artificiales que aquel beso le había provocado.


Yo dije que no me importaba
Me arriesgue y dije que podría dejarte
Para saber solo ahora que eres demasiado bueno para mi…
Tu eres lo mejor que tengo.

¿Ese beso? Heechul no estaba seguro, incluso cuando su corazón aún retumbaba en su garganta y su voz se negara a salir, estaba feliz. Un poco cohibido por lo que había hecho, más no arrepentido. Dejo caer sus manos a sus costados, pues aún se encontraba aferrado al cuello de Siwon, pero este no retiro sus manos de su cuerpo. Sus palmas hacían arder su piel, por extraño que pareciera, un hombre le hacía sentir todas esas cosas y no tenía temor de lo que pudiera ser.

Cerró sus ojos ante la insistente mirada de Siwon.

- ¿Qué sucede? – preguntaba algo temeroso Siwon -. ¿He sido muy atrevido? – la pregunta hizo reír nerviosamente a Heechul, pues Siwon se echaba la culpa de algo que él había iniciado.
- Creo que no.

Finalmente abrió sus ojos y se enfrentó a esa mirada, la misma que vio en Siwon la primera vez que le habló, había adoración en ella. Calmando su respiración, tratando de alentar sus latidos, respiro profundamente.

- Me ha gustado… - sintiendo como sus mejillas comenzaban arder, una confesión que jamás pensó decirle a un hombre.
- Heechul, tú me gustas. – confesó Siwon al fin -. Desde la primera vez que te vi, me gustaste.
- Yo… yo no…
- Shhhh… solo deseaba que lo supieras, no necesitas decirme nada, ese beso me lo ha demostrado todo.

Heechul parpadeó sintiendo nuevamente los colores subir a su rostro, pues era verdad, él había puesto algo más en ese beso. Su corazón.

Y comenzó a confiar, a sentir indispensable la presencia de Siwon, acostumbrarse a sus besos tanto como sus abrazos. A esperar ansioso su llegada y a extrañarlo en sus ausencia, deseando que los tiempos juntos fueran más largos. Heechul se sentía tonto que en tan poco tiempo, un hombre hubiera robado su corazón.

Unos días antes de año nuevo, Heechul dispuso todo para darle una sorpresa a Siwon, algo divertido que seguramente no olvidaría. Esa noche, espero a Siwon frente al parque, pues ahí se encontraba su sorpresa. Cuando ambos se encontraron, ambos llevaban sus manos detrás de sus espaldas escondiendo algo y aunque estaban bien abrigados, los dos supieron que no era suficiente, pues al mostrar sus manos, Siwon traía unos bellos gorros a juego de diferente color y Heechul dos pares de guantes blancos con cordones para no perderlos.

Se rieron por haber pensado de la misma forma. Heechul ayudó a Siwon colocándole los guantes a través de la ropa y Siwon coloco el blanco gorro sobre la cabeza de Heechul, para terminar sosteniendo su rostro y darle un suave beso en los labios.

Cuando ambos estuvieron abrigados, Heechul guio a Siwon a través del parque hasta la pista de patinaje, que en ese momento se encontraba sola. La pista debería estar cerrada, pero Heechul conocía al que cuidaba de ella y había conseguido que los dejara entrar.

Heechul saludó al vigilante cuando aún llevaba del brazo a Siwon, este un poco mal encarado, se lo quedo viendo mal. Afortunadamente Siwon no se dio cuenta, pues estaba muy concentrado viéndolo todo, hace mucho que no patinaba y mucho menos venía a la pista del parque que cada año se abría al público.

Sabía que esto podría pasar, que algunas personas los verían mal al estar juntos, lo que no se esperó que alguien que conocía, los juzgara tan duramente. La mala cara que puso, el ceño fruncido y los ojos cuya mirada era para hacerlos sentir mal, como si fueran un par de enfermos que lo pudieran contagiar. Y aun así, el otro chico les proporcionó los patines y les coloco a ambos los sellos en sus muñecas que les permitían patinar en la pista. Si cualquier otro cuidador los veía, los dejaría patinar sin problemas.

Olvidándose del mal rato que le hizo pasar, Heechul dispuso divertirse con Siwon como había planeado, aunque terminó ayudándolo a sostenerse, pues era verdad lo que había dicho Siwon sobre tener mucho tiempo que no patinaba.

- Esto es divertido. – decía un sonriente Siwon mientras se encontraba abrazado a Heechul tratando de patinar.
- Será más divertido cuando sepas hacerlo. – reía Heechul.
- Oh no, yo encuentro que es más divertido de esta forma, conmigo abrazándote, cuidando que no me caiga. – Heechul solo pudo reír -. Gracias por la sorpresa.

Pronto, Siwon estuvo patinando solo sosteniéndose de la mano de Heechul, entre risas, abrazos para no caer y miradas cómplices, pues Heechul evito en todo momento que Siwon lo besara. No quería que el chico que les había permitido entrar terminara sacándolos.

Era obvio que Siwon mejoraba su forma de patinar conforme pasaba el tiempo, tanto que se sintió confiado y soltó la mano de Heechul. Aunque Heechul trató de evitarlo, Siwon no pudo sostenerse y cayó estrepitosamente al hielo, a todo lo largo de su cuerpo. Primero fueron risas, Heechul reía, pues antes ya se había caído Siwon de sentón. Después fue desesperación al ver que este no reaccionaba y no hacía por abrir sus ojos.

Preocupado, Heechul a su lado comenzó a sacudirlo, a gritar por ayuda, pero nadie lo asistió. Poco a poco, vio como Siwon abría sus ojos.

- Siwon… Siwon… ¿Estas bien? – preguntaba Heechul con su cuerpo inclinado hacia Siwon.

Este continuaba acostado en el frio hielo, intentando abrir sus ojos, tratando de enfocar la imagen frente a él.

Lo que vio Heechul después destrozo su corazón. Cuando por fin Siwon pudo abrir completamente sus ojos, una mirada de horror seguida de la misma forma en que el chico que les puso los sellos les echo encima, la reconoció en sus ojos. Para después ver como Siwon huía de su lado, alejándose sin importarle dejarlo atrás, aún preocupado por él y con lágrimas cayendo libres por su rostro.


Tu eres lo mejor que tengo,
Lo mejor de todo en mi vida.
Debo haber estado ciego o
Debo haber perdido la cabeza
¿Por qué no me di cuenta que eras tú?


¿Un hechizo?

Algo le había hecho el abuelo de la otra vez. Siwon podía recordar cada momento al lado de Heechul, la forma en que se acercó, como ganó su confianza y los besos que ambos compartieron. La felicidad que sentía con su compañía, la forma tan única y diferente que paso en navidad con él. Lo mucho que le gustaron sus abrazos y como deseo más de él, como se propuso a que lo aceptara.

Sin embargo seguía sin creer que él hubiera sido capaz de estar de esa forma con un chico.

Su asombro fue grande cuando despertó de aquella caída en el hielo, primero ver a la hermosa chica de sus sueños, preocupada mirándolo mientras lo llamaba y después, él chico igual de preocupado. Y por más que volvió a cerrar y abrir sus ojos, este permaneció y la chica se esfumo.

No sabía que pensar, no sabía qué hacer. Aquello parecía tan irreal ahora, recordar cómo había huido la primera vez de él y ahora tenía todos esos recuerdos a su lado, Siwon solo podía pensar que eso no era real. Un sueño nada más, un sueño como lo había sido la chica.

Pasaron los días, y Siwon se encontró espiando a Heechul, este parecía hacer su vida normal cuando se encontraba rodeado de clientes. Sin embargo cuando se encontraba solo, parecía caer en una profunda tristeza, incluso pudo ver algunas lágrimas cruzando su rostro, cuando se sacaba el gorro de su cabeza y lo tomaba entre sus manos.

Siwon reconocía aquel gorrito y recordaba el día que lo compró, pensando en Heechul.

Se sentía mal por provocar aquella tristeza en su rostro, pero el mismo no se entendía, pues le dolía lo que pasaba y a la vez no lo aceptaba. No lo tomaba como si alguna vez hubiera pasado, pues todo era tan irreal. Si pudiera, golpearía aquel abuelo y le haría pagar, que por su culpa hubiera hecho llorar al chico. Dentro de toda su confusión, le dolía ver a Heechul de aquella forma.

Un día antes de fin de año, Siwon se encontraba revisando unas fotos, trabajaría solo medio día y después sería libre hasta el primer lunes del año siguiente. Entre las fotos de su trabajo se encontró con aquellas que le tomó a Heechul y con las suyas abrazando su cuerpo, recordó entonces cuando deseo esas fotos en aquel momento. No pudo más que sentirse culpable.

Entonces miró aquel dibujo, la chica que había sido culpable de todos esos sueños, nunca fue real. La chica se había materializado en Heechul y ahora no deseaba verla, ella era otra que causó que lo lastimara, pues recordó el día que lo comparó con una mujer. La arranco de la pared, la hizo pedazos con sus manos y terminó echándola a la basura.

- Hyung… hyung… - escucho que Hyukjae lo llamaba a lo lejos -. Ven a brindar conmigo, seguramente no nos veremos hasta después de año nuevo.

Siwon se dirigió a la pequeña oficina de Hyukjae, donde lo encontró abriendo una botella con dos copas sobre su escritorio. El jefe ya se había ido, así que no tenían problemas para realizar aquel brindis. Siwon se acomodó en una silla, cerca del escritorio y espero a que Hyukjae le sirviera en la copa. Realmente sentía que necesitaba aquel trago.

Cuando las copas estuvieron llenas, Siwon tomó la suya sin esperar a que Hyukjae se sentara de nuevo.

- Brindo por el trabajo. – fue lo primero que a Hyukjae se le ocurrió, pues Siwon ya había llevado la copa a sus labios. En cuanto vio la mueca que aquel hacia al estar bebiendo, cambió el brindis -. Está bien, está bien, brindemos por el amor entonces.

Aquello no era mejor, pues le hizo recordar a Heechul, sintiéndose de nuevo un patán.

- ¿Tú estás enamorado? – le preguntó a Hyukjae.
- Lo estoy.

Vio como este abría rápidamente su página de Facebook y sin poder creerlo, le mostraba unas fotos de él con un chico. En una foto salían divirtiéndose en la feria, en otra Hyukjae lo mantenía abrazado por la espalda, en la siguiente el otro chico lo mantenía cargado en su espalda y así pasaron varias fotos, a lo que Siwon pudo darse cuenta, que en todas esas fotos ambos salían sonrientes, enamorados y se veían dichosos demostrándose su amor.

- En verdad es lindo… - decía embobado Hyukjae.
- ¡¿Eres gay?!
- ¡Qué! ¿Tienes algún problema con eso? – ante la golpeada pregunta de Hyukjae, Siwon negó con la cabeza.
- ¿No es vergonzoso?
- Yo lo amo ¿Qué es vergonzoso? – le respondía un muy seguro Hyukjae -. Nosotros somos felices juntos.

No supo si fue por la convicción en sus palabras, lo que hizo a Siwon reaccionar. Lo que si fue que lo hizo sentirse estúpido, pues por frivolidades, estaba dejando ir a la única persona que realmente le había importado en toda su vida, que le hizo sentir cosas que nunca había sentido y que por su hermosura de corazón, le hizo inmensamente feliz el tiempo que estuvieron juntos.

Se sintió idiota por querer olvidar todo aquello que le hizo sentir feliz. ¿Quién es tan estúpido como para dejar ir la felicidad? Ese era Siwon, pero ya no más. Se tragaría todos esos miedos, se enfrentaría al mundo y lo haría feliz. Ya no temía decir que se había enamorado de un hombre, es más, ahora creía que siempre, en el fondo iba ser de esa forma, por eso su marcada homofobia.

- ¡Gracias! – logró decirle a Hyukjae, para después salir corriendo de aquel lugar.

Corrió con todas sus fuerzas mientras recordaba todos esos momentos compartidos con Heechul, cuando vio por primera vez sus ojos perdido en ellos y vio su miedo en ellos. Siwon le había dado miedo la primera vez y hasta ahora se daba cuenta, el hizo lo que Heechul mas temía. Había hecho que se enamorara de un hombre y que al final terminaría por rechazarlo como lo hizo.

Era un patán, pero esperaba que en el corazón de Heechul existiera una segunda oportunidad para él. Ansiaba volver a escuchar esas risas, ver su rostro resplandeciente de felicidad, sentir de nuevo sus brazos envolviendo su cuello y sus labios rozándolos en un beso.

Se hizo consiente de todas aquellas cosas buenas que Heechul le dio, ahora se daba cuenta, que su ángel era él.

Corrió sin detenerse, hasta llegar a la cafetería y encontrarse frente a Heechul. Cansado y doblado por falta de aire, pudo ver las pequeñas botas café con que lo vio la primera vez. Se levantó lentamente para encontrarse frente a Heechul sin saber que decir. Se rasco la cabeza, pensando en las palabras correctas para hacerse perdonar, dejando ver el pequeño sello un poco deslavado que le pusieron el día que entraron a la pista de hielo.

Era irónico como aquel sello de mantuvo, el de Heechul también, pues al notar el de Siwon, Heechul se dio cuenta que el suyo tampoco se había borrado del todo. Ambos vieron sus sellos y como se resistieron a ser borrados, al igual que sus sentimientos, pues en todo este tiempo Heechul no pudo dejar de pensar en Siwon.

Avergonzado, Heechul bajo su mirada y escondió las manos en su espalda, esperando alguna reacción de su parte. Heechul no tenía nada que decir, pues todo lo hizo Siwon, por lo tanto era quien tenía que aclararse. El verlo de esa forma fue suficiente para Siwon, quien lo atrajo hacia su cuerpo y lo abrazo fuertemente. Esperaba algún rechazo, pero contrariamente, sintió como los brazos de Heechul envolvieron el suyo vacilantes.

Lo amaba, lo amaba demasiado y esta vez no lo dejaría ir.

- Perdóname Heechul, estuve ciego, debí haber perdido la cabeza para dejarte, tu eres lo mejor que tengo, lo mejor de todo en mi vida. Tarde en darme cuenta, pero aquí estoy y prometo entregarte mi corazón realmente.
- Siwon. – Heechul aferró sus manos a la ropa de Siwon, cerrando su agarre.
- Eres lo mejor de mi navidad… te amo.

Y aunque aquellos ojos derramaron lagrimas por su culpa, esta vez supo que eran de felicidad. Se abrazaron hasta que el miedo a perderse quedó olvidado.


Yo dije que no me importaba
Me arriesgue y dije que podría dejarte
Para saber solo ahora que eres demasiado bueno para mi…
Tu eres lo mejor que tengo.



F i n .
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1 comentario:

  1. Tonto siwon,a pesar de eso hizo muy mal dejando a hee de esa manera,claro eran sus dudad,sus miedos,pero,quien no tiene miedo en esta vida.
    lo bueno que comprendio lo que sentia,y que mientras él y la persona que elija sean felices,que el mundo ruede.

    Aaaaa quiero un novio como siwon,claro,el siwon de cuando estaba con hee. Ya he dicho que suju solo hace que las expectativas aumenten.

    Tan lindo.....me encanto.

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